Ciclo Sociedad movida: “Yo no soy guapo” 17 agosto 2019

17 08 2019

La sociedad se mueve para descargar bailando, pero también para resistir y hacer perdurar sus tradiciones populares.
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1a sesión Temporada 2019: Historias negras bajo la lluvia

10 08 2019

La noche del sábado 20 de julio 2019, dio inicio la Temporada 2019 del Cineclub Bravo en la enorme pantalla de la Escuela de la Paz (Cerrada de la Paz 15, Col. Escandón). Después de dar la bienvenida y calentar gargantas con un brindis de mezcal, con un potente proyector se dejó correr el bluray subtitulado al inglés que sería visto por 21 miradas. En la presentación, se expusieron razones de alegría por volver a la acción de seleccionar películas, invitar a sus realizadores a dar la palabra a través de las historias y contar con el diálogo y las preguntas de los asistentes, viejos amigos y nuevas amistades que se acercaron a nuestra convocatoria. Hacerlo en esa sede representa doble gusto, por tratarse de un viejo cómplice y querido hermano quien ahora nos abrió la puerta de un flamante centro cultural de barrio en la colonia Escandón que dirige el Estudio Tacubaya. La oportunidad de inaugurar el ciclo “Detrás de las pantallas” con La Historia negra del cine mexicano (Andrés García Franco, 2016) fue cargándose de símbolos, en una colonia antigua de la ciudad en donde han existido numerosos colosos arquitectónicos diseñados para alojar exhibiciones cinematográficas, y que a su vez, han sufrido la erosión del espectáculo de la explotación cinematográfica.

Como aclaró Andrés García Franco, el suyo no se trata de un documental ortodoxo, sino que la película está bordada con fragmentos de películas, rushes de cintas originales en formatos antiguos que fueron transferidos y rescatados, reconstrucciones históricas, entrevistas a investigadores, documentos de hemeroteca, ficciones y puestas en escena, que incluye fragmentos de la extensa filmografía de Miguel Contreras Torres, mostrando entre otras: Tribu (1934), Zitari (1931), El Águila y el nopal (1930), Bamba (1948), Juárez y Maximiliano (1933), No te engañes (1936), El Padre Morelos (1942), La vida inútil de Pito Pérez (1943), Pueblo en armas (1958), La sombra de Pancho Villa (1932) y María Magdalena (1945) que llevó a los productores a la digitalización de formatos como nitrato de plata, celuloide y video.

A partir de un célebre libro maldito en la industria mexicana del cine, escrito por el promotor y productor cinematográfico titulado El libro negro del cine mexicano (Miguel Contreras, Torres, 1960), la investigación sobre su pariente permitió restaurar algunos fragmentos de la filmografía de un autor prolífico, pero poco conocido por el boicot en su contra que trascendió dejándolo a la orilla de la historia del cine nacional. Contreras Torres, cuya herencia invaluable entre los pioneros del cine mexicano lo hace una piedra angular del cine mexicano, exploró todas las facetas del arte nuevo, experimentando trucos y estrategias del cine extranjero y apropiándose de la historia nacional, representando héroes patrios basado en fuentes pictóricas y documentando sitios arqueológicos. Fue también un pionero del cine sonoro nacional y de la mitología de la historia patria. Lo que podía verse ya, como notó Monsiváis en una entrevista, “como fenómeno social”. Las películas familiares contienen la memoria individual, familiar y social, y con la historiografía, en este caso se bordan historias paralelas de dos antagonistas que dejaron huella en las siguientes generaciones. William Jenkins, el empresario afincado en nuestro país que gozó de favores y estatus en el presidencialismo mexicano, acumulando un monopolio de salas cinematográficas en varios estados y diversos negocios en el país y Contreras Torres, batallador productor cinematográfico que no cesó en sus faenas de usar el cine en la alfabetización histórica de sus connacionales y que pugnó por abrir las pantallas al cine de aliento nacional, pero no fue siempre secundado ni comprendido por los suyos.

“A lo largo de un cuarto de siglo, México ha presenciado el nacimiento y el monstruoso desarrollo de este MONOPOLIO, que hoy en día comprende no sólo la TOTALIDAD del cine mexicano, sino que amenaza extenderse, y de hecho se extiende ya, a otros sectores de la actividad nacional, aunque sólo con sus actuales proporciones es ampliamente suficiente para irrogar un daño enorme, cuyas consecuencias malignas pueden perdurar por una o más generaciones” (pág. 7)

En el diálogo con el autor, las preguntas permitieron seguir los hilos y los nudos de las complicaciones formales del género, con la densidad y el humor para reconocer que hasta las dulcerías participaron de los turbios mecanismos de financiamiento, como los “adelantos” que llevaron a la corrupción con COTSA (Compañía Operadora de Teatros) a la distorsión de llamarle la “Compañía Depredadora de Teatros”. Ese afán por la rentabilidad llevó al director Mauricio de la Serna a acuñar el término de “churros”, que simboliza la cadena de eventos que fueron afectando al cine mexicano desde las pantallas y que se han acentuado en la actual coyuntura digital. 

Es posible la analogía de una vida y una industria a través de los espacios, las fotos y las imágenes. A su vez, silenciosamente, los investigadores alimentan “nuestra necesidad de no olvidar”, por ello en la película y el debate se hizo el reconocimiento a todos ellos, periodistas, críticos e historiadores, así como la UNAM como espacio de encuentro, conocimiento y crítica. A lo largo de la sesión, la lluvia hizo necesario subir el volumen cinco veces, poniendo a competir a las bocinas con la incansable tormenta que azotaba las láminas del techo de la Escuela de la Paz. Ya en la calma, la conversación fluyó y hubo tiempo para conocer distintas miradas y relatar desde la perspectiva personal la profundidad y las raíces de la historia o bien las contradictorias reacciones en la familia y las paradojas que enfrentó en la ruta escolar para lograr el aval y la titulación, que le sirvió también para mostrar las entrañas y comprobar los mecanismos de la autonomía universitaria.

La narración documental también requiere el trabajo de construir personajes y aprovechar los conflictos para identificarse con protagonistas y antagonistas en la ambigüedad de las tramas y las coyunturas, que siempre permiten desplegar ideas sobre el lenguaje fílmico y puntualizar asuntos relevantes de la economía política. La documentación de los procesos enriqueció la experiencia del cine experimental, y la sincera indagación logró penetrar en la profundidad en la memoria familiar y superar las reacciones hipócritas y convenencieras, de familiares que transformaron sus testimonios por la presencia de la cámara. Como explicó el cineasta egresado del CUEC, el juego y el compromiso con la autocrítica fue fundamental para rescatar al tío, reivindicarlo críticamente y a través de procesos de recreación histórica colocar las preguntas incisivas, con el cuestionamiento hacia lo propio, lo ajeno y lo estable para cuestionarlo. Esos desafíos llevan en otros casos a elegir políticas para mostrar, estudiar, y conocer el cine “vulgar”, que también lleva a repensar el profundo interés y admiración por el cine norteamericano que se ha tenido en México, así como los lugares de la memoria y los espacios afectivos, las zonas de confort, las complacencias, la confusión y la pérdida, la falta de reciprocidad y retroalimentación con el público.

Jesús Vázquez, veterano integrante del cineclub recordó que esta pieza encajaba con el final de la pasada temporada del CCB, el documental Más allá del mall (Miguel Alvear, Ecuador, 2010) que mostraba las luchas en el campo del cine ecuatoriano por alcanzar a sus públicos. El productor de cine Héctor Zubieta, reconoció que actualmente pasamos por esos fenómenos cíclicos que nos pone delante el monstruo actual de Cinépolis, como un gigante que domina el mercado en el que se excluye al cine mexicano, y ahonda la falta de cine en el aula; comentó las experiencias de Linterna Mágica en la Cineteca por abrir un lugar a los niños. Andrés ahondaba en las historias de los reencuentros, los ajustes de cuentas, las pugnas por llegar a plasmar las visiones personales y cómo la medicina del documental lleva a tomar conciencia de las transformaciones de los espacios para las sucesivas generaciones y permite a su vez la relación con los personajes desde otro lado. A su vez, las caóticas condiciones de producción y las intermitencias administrativas complicaron los desafíos habituales en la escuela de cine. En el CUEC, el discrecional manejo en las óperas primas y los cambios de directivos, acentuó la guerra de baja intensidad contra su película. No obstante, reconoció que en los procesos destructivos de la creación, posteriormente se abren a los reencuentros con el lado positivo que producen los diálogos con los espectadores. A pesar de las sucesivas dificultades, García Franco reconoció las posibilidades únicas que se dan en el cine universitario, criticó la ausencia de cine mexicano en las carteleras comerciales y amplió que tuvo como fuente de escaleta un guión y una bitácora con líneas rigurosas de señalización de los materiales que estaban utilizando, pero que resultaba impráctico para la edición. Reconoció que los colaboradores aportaron con su creatividad a resolver los desafíos que se planteaban para estructurar la trama. 

Claudia Loredo, cineclubista y socióloga que realiza un documental sobre su tía Josefina Vicens, escritora y guionista del cine mexicano, señaló la validez y oportunidad de la estrategia de incursión familiar para adentrarse en algo más amplio y colectivo. García comentó que en esa dimensión, la película encontró el orgullo tardío y la incomprensión general por aquel lejano e influyente pariente que adquirió deudas simbólicas imposibles de pagar. En los bordes de lo imaginario destaca la importación y experimentación de fórmulas. Sin embargo, casi por regla se relega a los pioneros del cine nacional a un segundo plano detrás de las estrellas.  Al interés por las minificciones históricas, llevadas con rigor a escena para reconstruir episodios y ambientar la época, García sumó el ejemplo tenaz de su tío abuelo, por la necesidad de la escritura para enfrentar el monopolio y hacerlo público. Su homónimo Andrés, un arquitecto que tomó el micrófono, señaló que aún sin palabras tan específicas como las anteriores participaciones del público, era necesario e importante reconocer la conexión con la película y el valor de reencontrarse con ese cine. La investigadora urbana Ana Álvarez, subrayó la validez de proponer reconstrucciones históricas basado en representaciones anteriores y apreció la estrategia de la palabra de la familia para retratar lo nacional, aportando solidez histórica y libertad creativa experimental por la revisión de la historia a través de las técnicas de representación como parte del derecho a la memoria.

La medianoche apagó la sesión y hubo consenso en cambiar el horario de la cita para la siguiente fecha. Al final, en el silencio del patio quedó rebotando el eco de las imágenes y las palabras empapadas por la lluvia de historias.

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Texto: Gabriel Rodríguez Álvarez

Fotos y video: Orlando Jiménez Ruiz





Temporada 2019: Detrás de las pantallas y Sociedad movida

16 07 2019

Regresamos a las faenas de las páginas y la pantallas, a la mesa redonda de la planeación y la cuadrícula de las programaciones para el próximo trimestre. Extendiendo y alzando la pantalla que teníamos dormida, despertamos mapas de espacios susceptibles para ayudar a reactivarnos, retículas de bitácoras, carteles y boletines para dejar correr la tinta y encender el diseño gráfico, detonar escrituras y documentar las mareas del convivio.

Por eso volvemos a tirar los dados del azar, en el juego del convivio y la magia de las palabras para atravesar juntos el vértigo de las imágenes. También compartimos hoy el horizonte con diversos proyectos de difusión cultural, extensión del cine mexicano y formación de públicos en México, que se han agrupado en la Comunidad de Exhibición Cinematográfica (Cedecine) y en una incipiente Red de Cineclubes de la CDMX. Esta temporada, traemos nuestras historias y diversas semillas a la Escuela de la Paz, para sembrarlas en tiempos que exigen ocuparse en los encuentros más allá de las pantallas y buscar el balance de la palabra y la imagen con diálogos, escuchas, críticas, empatía y resiliencia.

Temporada 2019

En distintas coordenadas y atravesando los géneros documentales, exploraremos el imaginario colectivo desmontando el engranaje del espectáculo y revelando las condiciones en que floreció y se estableció una industria, que dos décadas después sufría el agotamiento. El pulso del cine mexicano sigue ensanchando su ojo crítico y la miradas retrospectivas indagan en la memoria y con ellas se percibe la diversidad actual en los márgenes borrosos de las culturas populares.





CCB: Ayer, hoy y mañana

9 07 2019

El Cineclub Bravo es un proyecto del colectivo audiovisual (y hoy A.C.) Jinetes Sampleadores de Imágenes. Sus fundadores provienen del cineclubismo universitario de finales de los años noventa y desde su fundación en 2002 el CCB ha celebrado ciclos cinematográficos en distintos espacios de la Ciudad de México, todavía llamada Distrito Federal; desde las sesiones en la calle de Londres en la colonia Juárez y el Centro Cultural La Pirámide en formato de 16 mm, dimos el salto con videoproyecciones en espacios del Centro Histórico que comenzaba su recuperación. Lo vimos desde las pantallas del Hotel Virreyes, el Laboratorio Arte Contemporáneo -LAC-(2005), Casa Vecina (2006). Regresamos al formato de departamento en Uruguay 94 (2008) y Palenque 555 (2011-2012) y abrimos las puertas en el Foro El Bicho (2015). La investigación y la práctica nos han permitido desarrollar diversas publicaciones y talleres especializados en colaboración con entidades como la Filmoteca de la UNAM, el IEMS, IMCINE-Polos Audiovisuales y Procine CDMX, que han detonado diversos encuentros y la retroalimentación con numerosos grupos y promotores en muchas partes del país.

Presente en reuniones internacionales desde 2005, el CCB fue aceptado en la Federación Internacional de Cine Clubes en 2010. Desde 2004, el CCB ha participado en la organización de los encuentros iberoamericanos de cineclubes y de tres ediciones de la Conferencia Mundial del Cineclubismo en México (2008 y 2009) y en Brasil (2010).

Las publicaciones y audiovisuales especializados en el cineclubismo que hemos diseñado, producido o incentivado son nuestra gacetilla Zavio; los Cuadernos de los Cineclubes; la Luneta -la gaceta cineclubista del Centro Histórico- (arriba) así como los DVD’s de videocápsulas MundoKinoTV y MundoKinoTV2 y cápsulas de divulgación de la memoria del cineclubismo.

Algunos de estos materiales puedes consultarlos en https://jinetesampleadores.wordpress.com/cineclubbrav/

En los últimos años hemos podido compartir, ejercer, transmitir y vivir el cineclubismo a través de la impartición, organización y comisaría de talleres, seminarios, cursos y capacitaciones para la organización de cineclubes, espacios comunitarios de exhibición alternativa y para la formación de públicos cinematográficos a lo largo de gran parte del territorio mexicano, de manera independiente o para las instituciones fílmicas y culturales del país. Hoy, en una coyuntura nacional en la que se vive una marea de proyectos y sinergias, preparamos el regreso del Cine Club Bravo con su Temporada 2019…





Medio muertho me acuerdo que amar dolió; así estufas el ZZF 2015…

19 10 2018

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Foto: Camilo Marin Ángel

Por The Killer Film, el crítico enmascarado.

A saber cómo fue que sobreviví a aquel séptimo Zinema Zombie Fest, pero aquí estamos firmes como la mano del muerto que irrumpe en la superficie de la tierra en el cementerio, reaparecemos en un tiempo sin tiempo, y casi sin lugar, una especie de hoyo negro  que se abrió la noche del 13 de noviembre de 2015 cuando llegó a su fin la edición de ese año con el concierto de Eyaculación Post Mortem, en un escenario bastante ad -hoc, post apocaliptico, comosacado de los primeros filmes de Alex de la Iglesia, la Bodega Industrial Calima en Bogotá que albergó una clausura explosiva en la que se proyectaron escenas de Megamuerte (España, 2014) la película de Jota Nájera integrante del grupo y progamada en la parrilla de programación, luego vino el alto voltaje por parte de los catalanes -excelentes ejecutantes musicales e histriónicas momias que entremezclan la egipciología con la estética de la SEMEFO- en el que no faltó el slam, estrepitosos resbalones entre el público y hasta un Pablo Marín, co-director del festival, quemando un billete colombiano ante la multitud eufórica, cenit del aquelarre. Momentos antes había sucedido una extraña regresión con este personaje que por unos minutos transmutó en alguien que recién se había regresado a México, El Muertho de Tijuana, invitado super especial del festival ese año y con el que vivimos momentos verdaderamente alucinantes ¡bueno, ya ni siquiera era necesario tenerlo de cuerpo presente como sucedió en ese momento! días antes Pablo decía que El Muertho era él mismo  regresando del futuro, para advertirse sobre las consecuencias de los excesos, en un parpadeo durante el cotorreo Pablo adoptó por un instante la apariencia de viuda negra en procesión que a veces lleva encima el de la Baja California.

El Muertho de Tijuana en Bogotá.

Bueno  aunque  el Muertho es oriundo de Delicias, Chihuahua, porque ahí nació Jesús Hernández; de su aburrida vida en ese poblado de climas extremos al lado de sus lascivos padres, o solitario con su también lascivo perro, o más bien ¡de él y su temprana lascividad!, de su paso por el futbol y de su casi llegada al profesionalismo con los Tigres en Monterrey, de eso, de su llegada a Tijuas y su casi inmedita adscripción con los cristianos, de su acercamiento a la música a través de la iglesia y de mil cosas más que a veces encontramos algo filosóficas, pudimos hablar con el Muertho al acompañarlo en el que fue su primer, y al parecer hasta el momento, único concierto fuera de México,  en el Asilo Bar en Bogotá para la fiesta de apertura del séptimo ZZF, el 6 de noviembre, después de la proyección inaugual en el legendario y siempre bien conservado cine porno-kitch, el Teatro Esmeralda Pussy Cats, se ofreció la película húngara de fantasía y romance Liza, the fox fairy (Károly Ujj Mészáros, 2015). Acompañar al Muertho fue alucinante, en los aeropuertos tanto de México como de Colombia iba con su estrafalaria imagen, nunca sin maquillaje, todos por supuesto lo veían estupefactos, el personal aduanal y aéreo, autoridades, usuarios, al mismo tiempo todos hacían como que era de lo más normal, El Muertho me permitió ver su pasaporte aunque con los dedos tapó la foto, ahí vi que se llama Jesús y no Baltazhar como dicen por ahí. Lo recordamos también muy juicioso, a la bogotana, siempre muy temprano en la cafetería del Hotel La Sabana, con su maquillaje, rebozo y tomando su té de cola de caballo, sin el cual nos comentó, no sale de casa, es su alimento.

Porno Argento, zona roja y el nuevo extremismo mexicano, el laboratorio del Dr. Zinema Zombie.

Pero la noche de su concierto en Asilo Bar no hubo intermedio, después de eso y tal vez luego de un caldo enfrente, en los parados, siguió la fiesta de apertura en el departamento de unos amigos como hasta pasadas las once de la mañana del sábado, hora en que teníamos que partir  hacia el celebroso Barrio Santa Fe, al Bar Punto de Oro ya que el periodista argentino Hernán Panessi presentaba ahi su libro, Porno Argento, Historia del Cine Nacional Triple X (Cuarto Menguante Ediciones, Buenos Aires, 2015),  corrieron las clubs colombia y que épicas acciones recordamos de aquel sacrosanto lugar, llegó el Muertho con su sujetador recién adquirido en esta ciudad, tanga, botas, gabardina, pearcings y ya, los guardias del lugar pero sobre todo las chicas  al rededores lo miraron como a una posible invasora, no es la zona para los travestis… todo se aclaró cuando se supo que todos veníamos por parte de un festival de cine, y que además Muertho no andaba chambeando, así que con las frías en la mano nos dispusimos a escuchar los comentarios de Panessi quien por algunos minutos se dejó escuchar por la peña con el mismo micro que se anunciaba a las chicas del lugar, ¡además en el sitio se rifaron junto con privados y pomos, algunos ejemplares de Porno Argento!

En la Cinemateca Distrital a las siete de la noche y después de intentar repararnos con un buen sancocho de La Normanda acudimos a la presentación de la versión largometraje de Atroz (México, 2015), curiosamenta años atrás en este mismo recinto vimos la versión cortometraje de este trabajo, esta vez además su realizador Lex Ortega y la productora Abigail Bonilla estaban presentes, con voz de viejecilla ya bien madreado y eso que apenas iba un día de festival, hice la moderación de los comentarios de un público que se vió sorprendido por un filme que se anuncia ya como un clásico del gore latinoamericano, esa vez los presentes tuvieron la oportunidad de intercambiar y preguntar a los realizadores para quienes era importante según expresaron, presentar este trabajo en el ZZF, ya que fue ahi como decimos, uno de los espacios en dónde Atroz se presentó primero como corto, en la quinta edición en 2013, pero además en la sexta, en 2014 fue el maestro Ruggero Deadoato quien los conminó a realizar a partir de ese trabajo un largometraje que se estrena en salas de cine en México ¡hasta este próximo 28 de octubre de 2018!,  nos damos de santos que esto ocurra, no es tarde, en una ola reciente en que las salas de cine mexicanas, por angas o largas del mercado, últimamente estén dándo más espacio en la cartelara a las realizaciones del país, inclusive con re lanzamientos de temporada, ¡enhora buena para Lex, Abigail y el cine mexicano independiente! que con Atroz se ha roto – que no abierto-  las puertas en el cine nacional, con su propuesta visual extrema, cruda, sin cortapisas y que se sitúa a estas alturas de nuestra crudísima realidad, a la representación hiperreal-brutaista como una especie de frontera, deumbral de lo visible, Atroz nos ofrece una  libre y brutal propuesta en este umbral,  como público del cine nos lleva a extremos en la ficción, el suspenso, lo horrorífico y  en este caso de lo gore o extreme cinema, una obra que algunos hermanan con otras expresiones cinematográficas como el nuevo extremismo francés, término acuñado por  James Quandt de la revista Artforum, en el que se refiere a una serie de películas de esa nacionalidad, de carácter transgresor producidas a inicios del Siglo XXI. Quandt describe este estilo de la siguiente manera:

Tanto Bava como Bataille, y sin ser Salò menos que Sade, parecen [estos autores] las influencias clave de un cine que repentinamente está decidido a romper cada tabú; a vadear ríos de vísceras y espumas de esperma, a llenar cada fotograma con desnudez, atractiva o arrugada, y someterla a toda forma de penetración, mutilación y corrupción..

James Quandt, Artforum

Con esta película no son pocos los estómagos y conscienias que se estremecen, el extremismo mexicano tiene en Lex Ortega a su enfant terrible como ya lo habíamos mencionado  hace tiempo, y volteando a ver nuestra realidad ya extrema y vuelta a delimitar con frecuencia con tenebrosos hallazgos pensamos que es en la pantalla y en este tipo de propuestas en dónde deseamos se volque lo más violento de la vida, en forma de una representación que para algunos puede ser divertida, para otros llena de adrenalina, para otros simplemente cosa del cine,  que la energía que emana la visión de este tipo de imágenes sirva a los despertares que irrumpen a través de las pupilas de los públicos ávidos de sensaciones emanadas del cine, ya sean audiencias en formación, de amplísimos críterios o de críterios en ampliación. Claro que esa noche en que el Muertho estuvo presente y ondeó orgulloso la bandera de Colombia que suele estar en la Cinemateca,  poco pudimos decir sobre todo esto, andabamos bien garraspeados por la bienvenida ¡y aún  faltaba esa misma noche el Karaoke Último Romántico!, en dónde será difícil que alguien nos arrebate alguna vez a Panessi y a mí el premio a la peor interpretación, nos echamos Azul de Christian Castro, Lex y Abigail se echaron una de Timbiriche. Ya que tocamos el punto del estreno de Atroz en Cinépolis esta temporada de celebración de muertos vaya un gran reconocimiento a este festival colombiano que con su labor y pro-acción impulsa también ¡al cine mexicano!, no habría mejor prueba de ello que todo lo sucedido con esta película y el cine de Lex Ortega en distintas ediciones del festival (¿qué tal cuando vimos Contranatura?). Más tardecito en el Cine Tonalá otros franceses hacían de las suyas: como función de media noche se ofreció en la programación del festival In Search of Ultra-Sex (Francia, 2015) de Nicolas Charlet y Bruno Lavaine.

Lucha Libre, libro, máscaras y periferias…

Ya el dominguito 8 pudimos todos curarnos el guayabo con su respectivo ajiaco y picando menudencias en el Mercado La Perseverancia del barrio La Macarena, por supuesto nuestro amigo El Muertho nos acompañó y la gente le reconocía por las calles, ¡todo un rockstar..!, y vámonos todos pal Barrio Policarpa en dónde nos esperaban dos amigos venidos del pancracio mexicano y que se presentarían como parte de las actividades paralelas del ZZF en ¡un evento de lucha libre profesional colombiana!, anunciada en el Centro Cultural Barrio Policarpa, se trataba del Campeón del Sureste, el luchador Vértigo y el réferi especial Orlando el Furioso, que ha recorrido la legua en el mundo refereando y esa ocasión tocó Colombia… el Muertho nos confesó también que a él nole gusta la lucha libre ni ningún acto de apologia a la violencia, según sus propias palabras, lo respetamos pero pudimos observar que esa tarde como todos los presentes la pasó muy bien… tal vez hemos visto poca lucha libre colombiana pero esa función fue simplemente sensacional, electrizante, nos pareció dura, como marca el estilo colombiano, polémica y con presencia de diferentes de estilos, desde la lucha de campeonato clásica al estilo extremo. Como decíamos esa función fue internacional y además de los mexicanos se presentaron los impactantes mastodontes panameños El Demoledor y Luzbell. Vaya que calentaron a la gente todos los participantes, por ahi un tragafuegos dotaba de una iluminación bastante peculiar al lugar y daba un toque especial a este espectáculo, un tanto Mad Max colombiano, por cierto ZZF también colocó al DJ Sergio Iglesias en esta función de Equipos Lucha Libre (ELL). Aunque recordamos bastante intensa la lucha de relevos Colombia vs Panama entre los mencionados panameños contra Terry Golden y Emeritus, la lucha que más emocionó al público por rondar la posibilidad de que un luchador colombiano se coronase esa tarde fue en la que se disputaron el Campeonato de Peso Completo del Consejo de Lucha Libre de Chiapas entre el campeón, el mexicano Vértigo contra el retador Kuba Hendrix de Colombia. El réferi del encuentro designado para ese encuentro era el colombiano El Alacrán, sin embargo Vértigo tornándose rudo y ante el favorito, el local Kuba Hendrix un técnico querido por el público, anunció que él traía desde México un referi capaz y profesional digno de una lucha de este calibre, Orlando el Furioso, agregó que en Colombia ni luchadores, ni réferi, ni público contaban con el nivel que en México y que no confiaba en el nivel de profesionalismo en ese lugar lo que enardeció a los presentes, que se opusieron, y aún así El Furioso se quedó aunque lo bajaron, rondando el ring e interviniendo en favor de su paisano, el Centro Cultural Barrio Policarpa parecía una olla express que estalló cuando el réferi mexicano jaló al Alacrán para impedir la cuenta de tres en favor del colombiano. No obstate las intervenciones, Vértigo mostró capacidad y recursos técnicos durante toda  la batalla, después de la tormenta vino la calma y pese a que Vértigo retuvo el cinturón el público salió satisfecho por el espectáculo, agradecido por las emociones vivídas, con sonrisas y abrazos; las antes enardecidas señoras agradecían a los mexicanos a quienes antes reclamaban desaforadas; por cierto que Panessi tuvo un heroíco enlace ese domingo para su programa radiofónico FAN, desde una parte del edificio que estaba en remodelación o algo así, fue una transmitión mítica en dónde los porrazos y el el ruido del monstruo de mil cabezas sirvió como sonido ambiente a la radiotransmisión.

Como en casi cada una de sus ediciones ZZF dió cabida al cine de lucha libre, y tocó esa vez presentar mi libro Terror del Rudo (Samsara-Macabro, México, 2015) en el Centro Cultural Gabriel García Marquez de la editorial y distribuidora del estado mexicano, el FCE, ahí fui acompañado por Pablo Marín Ángel con comentarios y preguntas al rededor de este proyecto editorial que hace un recuento y clasificación de algunos de los mostros más míticos del cine de horror mexicano, y de la lucha libre, mujeres vampiro, frankesteins, licántropos, recabrones como el Chiquilín Zepeda o Nathanael León Frankenstein, sensuales brujas interpretadas por actrices como Grace Renat o Lorena Velázquez, botargas que se volvieron legendarias para el cine de culto como Uk, Tagual, Tor, Zoc y Utirr de La Nave de los Monstruos (Rogelio A. González, México, 1960)  que revivieron algunos de ellos en el cine de luchadores, de esas y otras mostrosidades va Terror del Rudo. Ya que nombramos a esos personajes, mencionaré que en los interesantes encuentros que  brindó el festival, charlando con Jota Nájera, me decía sobre la inspiración que le causó ver una noche de su adolescencia La Nave de los Monstruos, una experiencia que recuerda delirante y enferma ya que tenía fiebre, sólo hay que ver a los bizarros monstruos de Megamuerte para notar tales influencias Dijímos sinceramente a Jota que nos había gustado mucho su cine, gracias por llamarlo cine, nos contestó… ¡ahwww!.

En el rubro del cuadrilátero en la pantalla se ofrecio un redux de la restrospectiva Terror del Rudo con cinco filmes clásicos del cine de luchadores, se programó en los cortos seleccionados en competencia El Gigante de Gigi Saúl Guerrero (Canadá, 2014) y en interacción con el Cineclub La Morada en el Nicho Cultural La Aldea ubicado en La Candearia se proyectó el documental Arena Azteca Budokan (Orlando Jiménez, México, 2014): pero en el rubro de la máscara tal vez lo más emocionante fue haber ido al Barrio Bella Flor, en lo más alto de Ciudad Bolivar a las afueras de Bogotá para que en las instalaciones de la Fundación Laudes Infantis otorgaramos el taller Descubra su máscara a niños de la comunidad, acá puede ver usted un video testimonial de aquel encuentro:

Lo que más me gustó, pude ver y… revivirán…

Aquella edición se intituló El Amor duele, hubo clásicos como Mystics in Bali (Thut Djail, Indonesi, 1981), Della Morte Dellamore de Michael Soavi (Italia-Francia-Alemania, 1994) y en esa tesitura se proyectó también El Día de la Bestia (Alex de la Iglesia, España, 1995); otras piezas a destacar fueron las nortemaericanas Aztec Blood (EUA, 2014) de Charles Pinion que explora los parámetros del subgénero fílmico de la momia en su variante prehispánica y no egipcia como según el propio Pinion considera, se ha explotdo y explorado más, e Insectula! (EUA, 2015) de Michael Peterson una aventura de efectos especiales, diseño sonoro y colores muy vívidos, además de ser una innovadora y tal vez la más contemporánea versión del vampiro basado en Bram Stocker; de las  que entonces eran nuevas expresiones latinoamericanas, las más interesantes que se nos atravesaron fueron aparte de la mencionada Atroz, Jorge y Alberto contras los Demonios Neoliberales (Hermanos Quintana, Argentina-Brasil, 2015), El Incidente (Issac Ezban, México, 2014), el documental sobre la obra perdida de Carlos Enrique Toboada,  Jirón (Christian Cueva, México, 2014), Luna de Miel (Diego Cohen, 2015); en específico sobre el cine de horror colombiano o suspense contemporáneo fue buena cita para encontrar películas de probado éxito como El Páramo (Jaime Osorio, 2011) y  El Resquicio (Alfonso Acosta, 2012).

Una de las sesiones  más divertidas fue la del miércoles 11 por la noche con un programa de cortos en el Cine Tonalá Bogotá, en la que se incluyó la delirante pieza  The Chikening (EUA, 2015) de Nick DenBoer y Dave Foss, rampleo de El Resplandor (Stanley Kubrick, EUA-UK, 1980) también selección oficial en Sundance 2016 y la cual les dejamos aquí para su insano entretenimiento…

Y el Zinema Zombie Fest siguió en 2016,  no me fue posible estar pero su lema fue ¡Viva la Muerte! y se les hizo realidad, murieron para el 2017… pero se ve venir su regreso durante este 2018, una señal es  esa manita de muerto que ya se ve saliendo desde el fondo de la tierra con un letrero que anuncia a los Messer Chups en directo para el 10 de noviembre de este 2018… ¡ZZF no estaban muertos andaban de parche!





El Santo regresa a las salas de cine en octubre de 2018

7 10 2018
El Santo comenzó a colaborar en sketches presentados en el Teatro Blanquita a partir de 1981, aquí en un acto de magia y escapismo junto al Mago Yeo y edecanes. Archivo OJR

Por The Killer Film, el crítico enmascarado

¿Eres de los espectadores que se quejan amargamente por la cargada de Marvel-DC en el cine, de los superhéroes y su contenido ideológico altamente imperialista y pro-gringo, alejado de la identidad mexicana, de sus piñatas, chinas poblanas y recetas prehispánicas en conserva de lata? ¡Ya no sufras más!, ¡él ha regresado! el superhéroe mexicano por antonomasia, ¡aquí está su redentor!, aunque sea sólo por dos semanas a través de Cinemex (y vaya que se requiere un gran esfuerzo para lograr eso en el cine nacional, además tratándose de un reestreno), se anuncia el triunfal regreso en octubre de 2018 a los cines de las principales ciudades de los 32 Estados del país de uno de los personajes más atractivos para los mexicanos, Santo, el enmascarado de plata que vuelve al cine comercial con El Hombre Detrás de la Máscara (Gabriela Obregón, México, 2013), además, vuelve por primera vez con un filme documental completamente dedicado a su vida, obra y legado, ya que además, El Santo se presenta en este documental como una ineludible dualidad, en la que un sólo personaje del espectáculo  puede ser interpretado por dos personas o más a través de la práctica de la herencia generacional artística, técnica, algo denominado en ese ámbito como la dinastía .

Sobre la figura de Santo mucho hemos escrito y/o publicado, artículos, reportajes, antologías, capítulos, estudios, tesis; y no son pocos los audiovisuales, programas de televisión o segmentos de documentales fílmicos, televisivos o de Internet en que se apunta y enfoca hacía la participación crucial y vital de El Santo, -Rodolfo Guzmán Huerta, hombre detrás de la máscara- dentro de este espectáculo deportivo, en el cine y en general sobre su aporte a la cultura e identidad circundante a lo mexicano, pues más allá de los gustos y preferencias particulares en los ámbitos del deporte, el arte y lo recreativo de cada individuo es de reconocerse el cúmulo de hechos históricos que le dan esta dimensión. Es decir más allá de gustos personales, las figuras públicas que trastocan día a día a la opinión pública de las distintas comunidades merecen y necesitan también un tratamiento serio, científico, y eso es dado al ámbito de las Ciencias Sociales.

Se ha reflexionado entonces en muchos ámbitos en torno al peso y aquilatamiento cultural de esta importante figura en la esfera de la opinión pública de México -no exenta de ser menospreciada como sucede también a otras figuras y manifestaciones culturales, por los más rancios e ignorantes funcionarios públicos y sectores sociales– sin embargo, pocas veces se había llevado a cabo antes de El Hombre Detrás de la Máscara, una investigación por lo menos en lo audiovisual con la minuciosidad, dedicación, producción, calidad, sensibilidad y sobre todo, tratamiento y selección de imágenes de tan variadas, particulares y únicas; materiales audiovisuales provenientes de archivos particulares y privados principalmente, que se logran conjuntar con los testimonios convocados en torno a Santo el Enmascarado de Plata, dando con un trasfondo que se sublima, que a ese personaje lo interpreta una persona con vida privada, afectos, temores, soledades… las mil y un caídas del hombre detrás de la máscara, pues decíamos el documental aborda el conflicto que traen las transmutaciones de este personaje en  dos personas distintas, Rodolfo y su hijo, quienes pese a ser mostrados como seres de carne y hueso apenas se asoman como fantasmas hacia la escena pública, como demanda la tradición de la lucha, una sombra de simulacro sin límite de tiempo.

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Una gran parte del corpus audiovisual de este filme se compone de imágenes y audios provenientes de archivos de consorcios televisivos como Televisa, de sus noticieros y programas, con fragmentos de películas protagonizadas por el enmascarado de plata, por filmaciones y grabaciones realizadas por Producciones El Hijo del Santo; inclusive se cuenta con imágenes de un proyecto fílmico inconcluso de 1991, dirigido por Miguel Rico con guión de Víctor Hugo Rascón Banda y locaciones en el mar de China, El Hijo del Santo en el Poder de Omnicrón, pero tal vez en este aspecto parte del material más impactante, con mayor contenido de punctum para el filme -como dijera el maestro Roland Barthes, en este caso aportando a la tesitura del biopic- , son los rushes rescatados, filmados por el propio Santo aficionado al cine casero y por El Hijo del Santo en la intimidad de sus espacios o de su  perspectiva privilegiada en los espectáculos públicos, además de ese cine casero, de aquel típico material en Súper 8 se lograron maravillas en cuanto a registro de eventos públicos del enmascarado de plata, principalmente funciones de lucha en lugares como el desaparecido Toreo de Cuatro Caminos, esto debido a que don Rodolfo regaló a su hijo menor una cámara de cine cuando éste comenzó a estudiar Ciencias de la Comunicación. El documental también cuenta con inserts de audio rescatado de carretes grabados por Rodolfo Guzmán y que fueron una especie de apuntes para su biografía, en una técnica de audio-escritura que al parecer le fue sugerida por el ex escribano de la policía, argumentista, curandero, actor y luchador, Jesús El Murciélago Velázquez, dado el momento, contrincante y aliado de Rudy. Toda esta conjunción y montaje de materiales nos hizo recordar el estilo otro documental pleno en material de archivo en torno a otra figura del espectáculo deportivo, Senna (Asif Kapadia, UK-EUA-FRA, 2010)

Momentos mágicos…

Tres son en mi opinión los momentos más plenos de magia fílmica en los que el documental logra trascender al lograr recuperar elementos de la memoria y de las sensaciones colectivas, escenas y planos que asombran pues parecen romper con los conceptos de tiempo y espacio:

Uno, el adentramiento al mítico estudio privado del Santo, ese al que tenían prohibido entrar hasta sus hijos, en el que guardaba tesoros personales pero también fue el archivo vivo e in crescendo en el que el propio Rodolfo fue documentando los pasos del enmascarado de también botas plateadas, un lugar de resguardo, reflexión, planeación y taller de estrategias para la batalla.

Dos, sus últimos años en la lucha libre y su participación en sketches cómicos presentados en el Teatro Blanquita, cierta decadencia es manejada con sutileza por parte de la directora, nos lleva al verdadero momento Toro Salvaje o Jake La Motta del Enmascarado de Plata, un momento delirante que se transmite de la misma manera. Esta etapa representa un triste recuerdo para a la fotógrafa Lourdes Grobet que cuenta con algunas imágenes de aquello, mismas que le es muy difícil de compartir, aunque eran de la pocas tan genuinas de este evento que conocíamos, para mi estimada Lourdes aquello del Santo en el Blanquita en sketches con el Güero Castro fue un acto abyecto para una figura de la envergadura del enmascarado de plata, vista a sus ojos como manifestación de lo apoteótico en México algo que podemos comprobar con muchas de sus capturas visuales.

Tres, el cortejo fúnebre del Santo, masivo, doloroso para el pueblo, aunque algunas de estas imágenes ya las habíamos visto en recuentos periodísticos y otros documentales, podemos viajar al momento mismo en que México se queda sin su ídolo que es enterrado con su preciada máscara.

En cuanto a la lucha libre, un encuentro sirve como columna vertebral del filme, y que acentúa el dramatismo que se pretende de algunos testimonios, el triangular de la muerte entre Ángel Blanco Jr., el Hijo del Solitario y El Hijo del Santo en que los tres apostaron su máscara, llevado a cabo en el Gimnasio Juan de la Barrera el 31 de marzo de 2012.

Una de las tantas historias que rodean el nombre de Rodolfo Guzmán, quien como el Santo protagonizó 54 películas es que le gustaba colarse entre el público asistente las salas de cine en que proyectaban las películas en cuyos rodajes había trabajado, Rodolfo gozaba estar entre las butacas repletas de enardecidos asistentes que al igual que en las arenas coreaban su nombre de batalla: ¡Santo, Santo, Santo!... ¡era el auténtico despertar de los cautivos de la caverna de Platón!, a estar atento pues tal vez en la sala aparezca este misterioso hombre de sombrero, lentes obscuros y gabardina, voyeur doblemente enmascarado.

El Hombre Detrás de la Máscara se proyectará en casi todos los Cinemex del país dos semanas, oficialmente a partir del 18 de octubre de 2018, día en que el Hijo del Santo cumplirá 36 años como luchador profesional y luego de haberse proyectado en la programación de varios festivales de cine sobre todo en el continente americano, por lo menos y a un año de haberse conmemorado cien años del natalicio de Rodolfo Guzmán Huerta, por una quincena el espectador de cine promedio en México tendrá de nuevo al enmascarado de plata como una opción en la cartelera .

El Hombre Detrás de la Máscara

Dirección: Gabriela Obregón.

Guión: Gabriela Obregón

País: México

Año: 2013

Producción: Gabriela Obregón, Laura Pino, Carlos Taibo.

Compañía Productora: Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE); Gabriela Obregón.

Fotografía: Damián Aguilar, Dariela Ludlow, Gabriela Obregón.

Edición: Francisco X. Rivera,

Sonido: Nerio Barberis,Valeria López Mancheva.

Música: Esperanza de Velasco, Josefa de Velasco y Arturo Vázquez-Vela.

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Triangular de la muerte, lucha en que se apuestan tres máscaras habiéndo un perdedor, el 31 de marzo de 2012 se la jugaron el Ángel Blanco Jr., el Hijo del Solitario y el Hijo del Santo en el Gimnasio Juan de la Barrera de la Ciudad de México, cayendo la tapa alba de David Vargas Camarena, algunas imágenes de esta lucha se incluyen en el documental El Hombre Detrás de la Máscara. Fotografía cortesía de José Mares. Lucha Mundial.

* Si bien en la actualidad puede contarse la existencia de tres generaciones que han interpretado a este personaje por el debut del Santo Jr. el 1 de julio de 2016 en el York Hall de Londres, y hay escenas en las que aparece este personaje siendo un niño, cuando se estrenó el documental, en 2013, aún no sucedía su debut profesional.





MUSEO DE RIGO TOVAR

11 09 2018

¡A orillas del Río Bravo… hay un lindo museo!, dedicado al ídolo Rigo Tovar, icónico cantautor y músico, de estilo único, ecléctico de los ritmos que fuisonó el rock, la balada, la cumbia, el mariachi, la polka,la música disco y las rancheras, en ese cocktail vuelve a la vida creado por él mismo y llamado “ritmo a caballo”;  recordado por su brinquito de rúbrica final, oriundo de Matamoros, Tamaulipas, México en dónde se encuentra este templo en dónde a través del arte. la exhibición y la instalación se rinde culto al “Sirenito”.

El Museo de Rigo Tovar se ubica en

Avenida Constitución y Calle 1, S/N.

Colonia Jardín

Heróica Matamoros, Tamaulipas, México.

En el mes de septiembre de 2018 la revista H para Hombres dedica algunas de sus páginas a este recinto dedicado a la memoria del líder del conjunto Costa Azul, visitado por gente proveniente de todas latitudes, con un texto y fotos de mi autoría.

            Orlando Jiménez R.