La Rompecuellos, cine documental a ras de lona desde Ecuador

7 04 2020

Por The Killer Film el crítico enmascarado.

No cabe duda que en el Siglo XXI el cine de luchadores casi se volcó por completo hacia el género documental, para nostalgia de muchos, lejos quedaron las obras de ficción en dónde fornidos, enmascarados y mujeres del ring combatían toda clase de supuestos males de la humanidad, y es que la vida de estos héroes de carne y hueso ¡es de película!, la gran mayoría de elles posee historias de vida impresionantes, muchas veces de resiliencia, llenas de anécdotas, aleccionamientos involuntarios, riesgos, sobrevivencia…

Invitado en 2016 por segunda ocasión a Ecuador por el Festival Ecuador Bajo Tierra en su cuarta edición curé un ciclo de cine de luchadores que llamamos junto con el director del festival Miguel Alvear: Lonywoodcine a ras de lona, e incluimos ahí una película co producida entre México y Ecuador por Daniel F. Benavidez en 2015 y que en octubre de ese mismo año había tenido su estreno en salas de cine ecuatorianas, nos referimos a La Rompecuellos que ha sido liberada por sus productores en vimeo temporalmente en esta histórica cuarentena global de 2020, como paleativo audiovisual o regocijo del seguidor del cine de lucha libre en cautiverio.

Joe Lider da la bienvenida en lucha extrema de exhibición a Max Viper en el evento Héroes Inmortales V de Triple A en la Arena Monterrey el 9 de octubre de 2011.

La Rompecuellos es un filme altamente recomendable no solo dentro de la filmografía del cine de luchadores como una pieza en dónde el lenguaje fílmico se ha aplicado y expandido a sus anchas como en pocas películas de este género, sino también por que su autor tuvo la habilidad de construir un relato fílmico metalingüístico, sí, se trata de un documental pero también este film lleva al espectador a la manera en que se sentiría viendo una ficción, con su propuesta de inicio, cenit y desenlace, con sus protagonistas bien marcados, su héroe y su villano, pero todo contrapuesto al estar inserta la historia dentro de un contexto social real -como es propio del documental casi normativamente- y que además se despliega desde Quito hasta la Ciudad de México con los entrenamientos, preparación, encuentros y esfuerzos de la asociación WAR lucha libre nacional hasta abordar el viaje que emprende el joven Max Viper, uno de los noveles talentos de esa asociación hacia México,la tierra sagrada de la lucha libre, mencionan en el documental.  

La Rompecuellos también es un retrato genuino de la asociación de lucha y casi cofradía WAR (Wrestling Aliance Revolution) la promotora de lucha libre más estable desde hace algún tiempo en Ecuador, introductores de un estilo más parecido al wrestling norteamericano de la WWE, pasando por la vieja escuela del catch as catch canofrecido en Ecuador y gran parte de Sudamérica sobre todo en formas de caravanas en los años sesenta y setenta del Siglo XX. Son casi una veintena de aspirantes a luchadores profesionales y semi profesionales los que se congregan en WAR sin embargo son principalmente las historias de Javier López mejor conocido en el ring como el maléfico y suicida Hades; del entonces debutante Enrique Pardo Súper Nobita -hoy simplemente Pardo-; del carismático Franklin Poluche que interpreta al exótico Ricky Glamour y de Carlos Morales Max Viper quien al ganar el torneo Rey de Reyes a Hades gana la oportunidad de viajar a México y participar en una lucha en un evento superestrella de la empresa Triple A. Todos ellos nos muestran su metamorfosis que sufre un ser humano al transformarse en un personaje del cuadrilátero, por cierto, particionada la cinta, este es uno de los capítulos más interesantes que se propone en la misma, “dejas de ser tú, despareces y actúa otro, eres tu otro yo” dice Hades cuya llave de castigo final es conocida como la devoradora de almas.

Personalmente uno de los elementos que más disfrute de esta película fue la armonía lograda en la conjunción de la cámara-edición-diseño de sonido, con Carlos Ramírez fotografiando y cortando rushes, y la mezcla de sonido de Juan Sebastián Bastos de Tambora Records, ambos otorgan una dinámica y propuesta de inmersión en la que pocos espectadores pueden quedar ajenos a sentirse dentro o muy cerca de las peligrosas, arriesgadas y sangrientas acciones de la lucha libre latinoamericana. Los gráficos también están magistralmente conducidos, pocas veces había observado utilizar este recurso para elipsar el desarrollo de un torneo de combates para el cine, también una fresca propuesta de Erick Urgilés. La utilización de música clásica y de cámara en el scoring Wolfang Amadeus Mozart, Antoni Dvorak, Nicolo Paganini, Dmitri Shostakovich entre otros ahonda en lo épico de las escenas de lucha. 

Nos es inevitable remarcar este documento como una muestra fehaciente del poder e influencia de la cultura mexicana en Latinoamérica, y aún más precisamente de la importancia de la industria y cultura de la lucha libre en México como epicentro de un conocimiento, una escuela de la que muchos luchadores alrededor del mundo buscan aprender e inclusive ha venido durante años de todas partes del mundo por temporadas, algunos de ellos regresando a sus países para ser simplemente los mejores o de los más calificados, inclusive se transforman en maestros de las empresas más importantes de sus países y del mundo. En este sentido el filme otorga como documento otro plus a la memoria de la lucha libre: la aparición y testimonio del trabajo en la formación de elementos de Mario Balbuena González o el Gran Apache, uno de los más importantes maestros forjadores de luchadores quien por años prestó sus servicios en el Konkreto Gym de La Merced,  fallecido el 7 de mayo de 2017. Un agradecimiento especial para Daniel F. Benavidez y para el productor Juan Pablo Urgilés quien nos confiaron La Rompecuellos para una probable distribución especial en México cuando los conocimos en el festival citado, ahora con esta emergencia sanitaria la rompecuellos emerge en Internet por lo menos de manera temporal.  

FICHA TÉCNICA
Género: Documental de acción / Deportes / Lucha Libre
Duración: 72 minutos
País de producción: Ecuador / México
Idioma: Español
Resolución: 1920 x 1080
Aspect ratio: 16:9
Clasificación: Todo público

Acá puedes ver y disfrutar de La Rompecuellos.

Había conocido a los miembros de WAR cuando nos acompañaron en 2014 en el ya legendario cine del barrio La Floresta, el OchoyMedio, principal sede del festival, para la premiére mundial del documental Arena Azteca Budokan (Orlando Jiménez, México, 2014), clica acá si quieres leer una crónica de aquella tercera edición del Festival Ecuador Bajo Tierra. 





Luz: la flor del mal

2 04 2020

Por The Killer Film, el crítico enmascarado.

“Allí dónde la luz no alumbra tal vez alumbre la sombra.” Roberto Juarroz. Poeta.

Luz es una película colombiana del año 2019 que contiene la música del silencio, está dirigida por Juan Diego Escobar Alzate, un joven maestro Jedidel cine que nos transmite con esta obra la dualidad de día y noche, de luz y obscuridad, de bien y mal, rudeza y técnica, la inevitable cohabitación de tal dicotomía en lo humano, y después, como todo ello es nada ante la naturaleza. 

Luz es una película colombiana del año 2019 que contiene la música del silencio, está dirigida por Juan Diego Escobar Alzate, un joven maestro Jedi del cine que nos transmite con esta obra la dualidad de día y noche, de luz y obscuridad, de bien y mal, rudeza y técnica, la inevitable cohabitación de tal dicotomía en lo humano, y después, como todo ello es nada ante la naturaleza. 

Sin negar mi conocida filia por el cine psicotrópico colombiano de Jairo Pinilla, por cada hermoso esperpento o genialidad del grupo Cali (Luis Ospina, Carlos Mayolo, Andrés Caicedo) y por las obras maestras de Víctor Gaviria, estéticamente hablando Luz es la película colombiana más bella que haya visto hasta el momento, además de parecerme poderosa integralmente pues contiene elementos que conforman un film disfrutable: fotografía y música excelentes, una historia intrigante, ritmo impecable y esa pizca de riesgo-experimentación que logran en conjunto un producto bastante sui generis dentro del cine latinoamericano, una película en la que cohabita lo clásico-rústico, lo innovador-digital y hasta lo analógico-alcalino. Además de por méritos propios, parte de la grandeza de Luz es precisamente la fuerza heredada por ese cine y autores mencionados, podría ser esta una obra que muestra la madurez de un andar en el camino, el del cine colombiano.

Por el lado lumínico: Luz está imantada con la paciencia y calma que le brindaron a la producción los parajes alejados de los altos de Caldas, un ambiente totalmente natural en el que se desenvolvió el crew de la película durante 18 días en aquellas espectaculares locaciones de Manizales, fuera del alcance de la conectividad de Internet y teléfonos celulares, en plena comunión de trabajo y concentración, algo de ese aislamiento puede sentirse en la película: el vigor de la calma de un ecosistema espectacular que dio mucho para componer a cuadro hablando desde el sitio del cinefotógrafo, Nicolás Caballero Arenas.

Y en las tinieblas: Luz también está dotada de la furia suficiente para convertirla en esa especie de fantasía ying-yang de la que hablaba, la obscuridad irrumpe como una especie de sombra negra, rompiendo, dado el momento, con ese lado lumínico de la historia y sus personajes a través de dogmas, ignominia, fanatismo, angustia así como por la actitud autoritaria e inquisitoria del temido Señor interpretado por Conrado Osorio; en ese sentido la intensidad audiovisual no solo proviene del histrionismo de parte del elenco -Yuri Vargas, Andrea Esquivel, Sharon Guzmán, precisas hadas/hechiceras-  algo puede percibirse de manera contundente también vía el trabajo que realizó Brian Heater en la música original.

En México, acudí a ver esta película en el Cinépolis Diana como parte de la programación del Festival Mórbido en noviembre de 2019, donde resultaría triunfadora, ahí conocimos al actor colombiano Yim Muñoz y a Juan Diego Escobar Alzate quien conversó con los asistentes, comentando sobre algunas de estas condiciones en el rodaje y como logró con ellas una armonía para el trabajo, sobre los simbolismos del bien y el mal manejados rítmicamente durante la historia, decía también que había intentado llegar a crear imágenes que no se parecieran a muchas otras dentro del cine, algo que consideramos muy factible, aunque algunas composiciones como algunas naturalezas muertasy escenas en las que aparecían las hijas de el Señor bañándose en el río me transportaron más bien a algunos óleos de la pintura del arte victoriano y el clásico europeo. Comentando sobre sus métodos y la filosofía de este filme Juan Diego parecía una especie de alquimista de la imagen, quedamos en contacto vía messenger para comentar algunas cosas más, y quedé con este crack que también rueda unos videclips musicales muy buenos, con el fin de hacer una reseña de Luz, ¡y a la pila de compromisos! le pregunté para finalizarla pero ya en tiempos de crisis global por coronavirus que cuál había sido su principal motivación para crear esta película respondiendo que fue “poder contar un mensaje de manera poética sobre la naturaleza egoísta del hombre y de cómo el cree que reina y se impone a la verdadera naturaleza que es el organismo y supremo y de cierta manera es el Dios en el que el creo, que es el Dios según Spinoza, un Dios natural al que no se le reza ni se le pide, un Dios que simplemente es”. 

Esperemos pronto Luz consiga distribución mexicana para que todos la puedan disfrutar en salas, o bien en estos tiempos de cuarentena pueda gozarse a través de plataformas o prepagos, esperamos luz en estos tiempos a la aldea glocal.

Ficha:

Título: Luz.

País: Colombia.

Duración: 104 minutos.

Formato: 4KAspecto: 2:35

Idioma: español

Director: Juan Diego Escobar Alzáte

Producción: Juan Diego Escobar Alzáte

Sonido: Carlos Alberto Gómez

Dirección de fotografía: Nicolás Caballero Arenas

Dirección de Arte: Hugo Blandón

Música Brian Heater

Género: Fantasía-Western – Terror





El Cineclub Bravo llega a la Cineteca Nacional

20 02 2020

El 3er lunes de cada mes, entrada libre

El Cineclub Bravo abrió su Temporada 2020 en la Cineteca Nacional con sesiones mensuales y líneas de programación para seguir el pulso del cine independiente y las escuelas de cine. Cada tercer lunes del mes se exhibirá una película perteneciente a un ciclo. Este tipo de programación junto con una charla entre los asistentes al finalizar la película y la publicación impresa y electrónica de crónicas, puntos de vista y reflexiones, son el distintivo del modelo del cineclub que desde hace 18 años, el Cineclub Bravo ha desarrollado en distintas sedes en la Ciudad de México. 

El cineclub es un espacio de encuentro alrededor del cine que revalora la convivencia comunitaria, pues el espectador tiene oportunidad de expresarse y participar, reivindicándose como un público crítico y dejando a un lado el papel de consumidor pasivo. El cine es arte, industria y entretenimiento y en “la cancha de juego” del cineclubismo, se vale discutir y hablar entre espectadores de estas aristas, a partir de sus impresiones de lo visto en la película.    

Colaborando con los productores de las películas y la comunidad de exhibidores alternativos de Cedecine para lanzar conjuntamente obras de gran valor, este trimestre nos asomamos a las fronteras sutiles y abismales en Tijuana, a los laberintos de la resiliencia y la solidaridad con los retratos de los trabajadores del SME que hace una década fueron despedidos injustificadamente y a las faenas amorosas de la educación en un pueblo chiapaneco. 

El diseñador Agustín Martínez Monterrubio, la socióloga-documentalista Claudia Loredo Ibarra y los comunicólogos Orlando Jiménez Ruiz y Gabriel Rodríguez Álvarez conforman desde la sociedad civil el grupo organizador del Cineclub Bravo, un espacio para la extensión de la cultura cinematográfica.

En la primera sesión, celebrada el 17 de febrero 2020, se proyectó Feliz Año Tijuana de Luis Deveze (México, 2018, 75 min.) del ciclo “Mextremos”, y atravesamos distintas fronteras geográficas, autobiográficas y colectivas. La película nos llevó también entre el realismo y la subjetividad, entre los géneros documentales y de ficción. La fuerza del cine está en desarrollar narrativas con riesgo e instinto para contar historias que rebasen los lugares comunes.

[Síganos en Instagram y Facebook como Cineclub Bravo]

Notas de prensa:

Marvin: https://marvin.com.mx/feliz-ano-tijuana-en-cineteca-nacional/

La Jornada: https://www.jornada.com.mx/ultimas/2020/02/19/feliz-ano-tijuana-cinta-sobre-la-riqueza-y-complejidad-fronteriza-1323.html





¡Que el año 2020 nos traiga muchos cines!

24 12 2019

Nuestros deseos por un año nuevo lleno de imágenes en movimiento y escrituras.

Gracias por ser parte de la Temporada 2019 en el Recinto Escandón, Ciudad de México.

Nos vemos en 2020 para seguir proyectando cines de muchos mundos.





Encuentros, fortalezas y desafíos FICC/IFFS 2019-2021

25 11 2019

El 10 y 11 de noviembre 2019 se reunió la Federación Internacional de Cine Clubes (FICC), para elegir a un nuevo comité ejecutivo y trazar los objetivos de la organización internacional que cumplió 72 años. En el Hotel de las Termas de Curia en la región vinícola de Anadia, al norte del país tuvo lugar la Asamblea General de la FICC y en esa reunión, paralelamente al XXIV encuentro nacional de cineclubes de la Federación Portuguesa de Cineclubes, se actualizaron los desafíos y se renovaron los acuerdos para extender la colaboración de la sociedad civil internacional. A pesar de la brevedad de la cita, pudimos descubrir en paisajes aparentemente conocidos pero siempre novedosos, a los países que se dejan ver en esos parpadeos momentáneos y muestran las metamorfosis del asociacionismo y la consolidación de las alianzas en las estructuras educativas, apoyados por las políticas públicas e impulsados por la sociedad civil.

La anterior Asamblea General de la FICC se celebró en Hammamet, Túnez del 1-7 de abril de 2013 y a pesar de los buenos deseos, no todos los integrantes del Comité Ejecutivo cumplieron con sus compromisos, llevando a la federación a una crisis que se intentó resolver en 2015; sin embargo, esa vez se malogró el intento por realizar una Asamblea general en Ostia, Italia, y pasaron 4 años hasta lograr las condiciones para llevar a cabo una reunión de acuerdo a los estatutos. En esta ocasión, los trabajos permitieron el diálogo crítico para superar dificultades de la compleja coyuntura actual, con el auge del mercado del cine digital y la reducción de jurados internacionales en prestigiosos festivales cinematográficos. Los perfiles de la diversidad también tienen rasgos comunes en las intersecciones del cine y la educación.

Los panoramas expresan la resistencia desde los márgenes escolares: Alemania y su pulso cineclubista a través de profesores que realizan sesiones de cine en las escuelas y usan lo usan como apoyo pedagógico en sus asignaturas, así como las nuevas generaciones en Noruega, que mantienen viva la formación de públicos entre las prácticas de apropiación de espacios públicos, aún frente a la dureza de sus climas durante el invierno. En Dinamarca, en 2017 lanzaron un decálogo con 15 tesis que sustentan el rol y la importancia del público infantil y juvenil para nutrir y dar cauce a la democracia y el respeto por los públicos más jóvenes.

En Catalunya se mantienen relaciones virtuosas de la Federación Catalana de Cineclubs con la Filmoteca de Catalunya y festivales como L’Alternativa Barcelona Independent Film Festival, que alimentan y ensanchan las actividades entre diversas asociaciones. Con la rearticulación de la Federación Portuguesa de Cineclubes federación, se expresa el pulso vigoroso que mantiene viva y saludable una tradición de resistencia cultural a través de festivales regionales (Coimbra y Melgaço) y su intervención en la educación a través de líneas de trabajo compartidas en otros países, como las Escuelas al cine, el uso del Video en la escuela, formas del cine amateur y sesiones abiertas al público. De Asia sólo estuvo presente Bangladesh y de África Marruecos. De Europa fueron delegados de Alemania, Catalunya- España, Estonia, Dinamarca, Noruega, Portugal y mandaron disculpa por ausencia Polonia, Serbia y Suiza. Con delegados presentes estuvimos Brasil, Cuba y México; los países latinoamericanos ausentes Argentina, Colombia, Chile, Ecuador y Uruguay, enviaron sus votos Proxy para ser parte de la votación. En los últimos lustros, en nuestros países se ha confirmado la amplitud del cineclubismo, interviniendo asertivamente en la educación y vinculando cineastas y cinetecas.

Comité Ejecutivo 2019-2021

Por unanimidad, el Comité Ejecutivo 2019-2021 quedó conformado por Presidente cultural: Kamran Shirdel/ Irán, Presidente: João Paulo Macedo/Portugal; Vicepresidente: Lázaro Alderete/Cuba; Secretario general: Gabriel Rodríguez/México y Tesorero: Raivo Olmet/Estonia en la oficina central, y las secretarías de grupos en África: Marruecos, Amina Saibari  y Bouchta Elmachrouh/Marruecos, Asia: Premendra Mazumder/India, Europa nórdica Deborah Parker U.K, Europa: António Costa Valente/Portugal y Latinoamérica: Laura Godoy/Ecuador.En las misiones especiales fueron nombrados para Jurados Don Quijote: Atle Hunnes Isaksen/ Noruega; Cine y educación: Cristina Marchese/ Argentina e Isa Catarina Mateus /Portugal; Comunicación: Marcela Aguilar/ Colombia; Investigación en archivo: Elisabetta Randaccio/ Italia, Investigación y publicaciones: Andrea Haines/ Nueva Zelanda y Films para niños y jóvenes: Günter Kinstler.

Luchas del público unido

En el horizonte se trazaron los objetivos para invitar a nuevas organizaciones, extender los jurados del premio Don Quijote a festivales medianos y pequeños, recuperar la interlocución con entidades culturales como cinetecas, filmotecas, archivos fílmicos y centros de documentación, así como tocar las puertas de Academias de cine, ministerios de educación y los catálogos culturales para contribuir en la coyuntura digital a la descentralización y la difusión sin fines lucrativos, de los cines nacionales e independientes. En un mundo agobiado por la intolerancia ante la diversidad, y los retrocesos autoritarios que fragilizan las democracias, la escuela de ciudadanía de los cineclubes ratifica la necesidad del convivio cotidiano para ejercer los derechos culturales y reafirmar los derechos humanos cotidianamente. Los desafíos vigentes para la FICC, siguen siendo restablecer la interlocución con entidades internacionales como la UNESCO, la FIAF, museos, universidades, así como extender los jurados internacionales del Premio Don Quijote en festivales de cine por todo el mundo. La pantalla como bandera ha permitido mantener vivos ideales y trascender en discretas y sólidas conquistas.

Gabriel Rodríguez Álvarez

Secretario general FICC/IFFS 2019-2021





Reflejos y pulsos de las asambleas IFFS/FICC

6 11 2019

Desde hace más de 70 años, la Federación Internacional de Cine Clubes reúne a asociaciones de todo el mundo que, periódicamente, se reúnen para revisar sus líneas de acción. En sus primeras décadas, el trabajo alrededor de los jurados internacionales en diversos festivales marcó la principal actividad de los intercambios.

Asimismo, las asambleas generales han jugado un lugar clave desde las localidades que han acogido las reuniones, y cada encuentro ha tenido un sello de importancia por los temas abordados, así como por sus diálogos y colaboraciones con la UNESCO, la Federación Internacional de Archivos Fílmicos (FIAF) y museos como el MoMA. La primera ocasión que se celebró en América fue en La Habana, Cuba 1985 y en la célebre Asamblea General en Tabor, Checoslovaquia 1987, surgió la Carta de los Derechos del Público. En este siglo, los esfuerzos italianos permitieron celebrar el Festival internacional de Cine Clubes y sucesivas asambleas (Reggio Calabria, Matera y Loreto), así, reunieron una aldea global cineclubista que emitió nuevas cartas para fijar el rumbo y el pulso de la federación, cuyos desafíos no han sido simples y se mantienen vigentes en la difusión y distribución de otros cines.

El vigor de la FICC también se ha reflejado en publicaciones periódicas como los Cuadernos de los cineclubs (2010) y la conferencias mundiales organizadas en México y en Brasil (2008, 2009 y 2010) para exponer al público y a los especialistas, los perfiles y retos del asociacionismo cinematográfico en los albores del cine digital. En Recife, Brasil 2010 se organizó una asamblea como corolario a un lustro de intensos encuentros iberoamericanos que desarrollaron muestras, el catálogo Cinesud-cines del sur, jurados con Premios Don Quijote y la intervención en políticas públicas y modelos de educación y alfabetización audiovisual. En la anterior ocasión, en Hammamet Túnez 2013, la primera vez que se llevó la reunión a África, se reflejó el pulso y temperamento de la sociedad civil organizada en el mundo árabe. Han habido también pasos en falso que han desgastado las sinergias. La coyuntura actual en Portugal permite entrever y desear horizontes promisorios en los relevos generacionales y con la alternancia de latitudes, movimientos y transformaciones del cineclubismo, cultivando en el convivio y el pensamiento crítico, el ejercicio de los derechos humanos y culturales.

Gabriel Rodríguez, Cineclub Bravo-México

Federación Internacional de Cine Clubes





La negación afirmativa: Yo no soy guapo

1 10 2019

Segunda sesión CCB temporada 2019, 20 de agosto 2019

Yo no soy guapo (Joyce García, 2018)

Tu dices que no soy guapo no te lo puedo negar

Porque el otro dia contigo yo no me quise fajar

Si sacas una escopeta no vayas a disparar

Que yo me mato corriendo sin que tengas que tirar.

“Yo no soy guapo”, Sonora Matancera, 1953

La noche del 17 de agosto de 2019 vibró el público del Cineclub Bravo con los compases de Yo no soy guapo (Joyce García, 2018), película que indaga en los surcos de la memoria sonora y ritual de los bailes de barrio en la Ciudad de México. En varias capas, la búsqueda de las realizadoras se enfoca en un sector del movimiento sonidero mexicano y la genealogía lleva a la autobiografía que a su vez, revela y va exponiendo capas de la memoria melómana que recuerda con los comentarios de oyentes, pero tomando distancia de otros contextos para subrayar las dificultades actuales para satisfacer esa demanda del público aficionado. La historiografía de las canciones pasa por los puestos como Discos Poncho, fuente a donde acudieron también en su momento las radiodifusoras que se llevaron los éxitos que habían llegado discretamente en los vinilos y cuando el público los disfrutó ya no pudieron dejar de sonar a través de la transmisión por las frecuencias radiales. La sonidera que protagoniza la indagatoria, cuestiona el privilegio de las generaciones anteriores y lleva a recordar que ya la memoria es una lucha que nos lleva a los espacios y desnuda las razones personales por el amor a la música y al baile, con la complicidad de la directora para relatarlo vívidamente. 

La tarea documental es ir con la cámara a los rincones discretamente y acompañar en los laberintos de recuerdos y de anécdotas vivas en el recuerdo popular, para que en la moviola se siembre junto a todas las secuencias con sus emociones, buscando evocaciones en los cuerpos que recuerdan en el árbol genealógico a La Socia, sonando en parques y calles de la colonia Morelos y quien tuvo la voluntad de ir a donde la llamaban y le prestaban una toma de luz para conectarse. En esa “escuela” de Guadalupe Reyes Salazar La Socia se formó La Changa, y antes con el sonido Aves del trópico, sonaron temas que después llegaron a las frecuencias de Radio Onda y Radio Voz. Otra promotora explica que en las fiestas en La Merced en octubre se da “el Vivelatino de los sonideros”; en la misa en la basílica de Guadalupe, la sonidera Lupita saluda a Cristalito Porfis y el mensaje del cura los alienta a servir a los demás con su oficio.

La lucha por espacios, las polémicas por la cultura, las disposiciones de la delegación. Los políticos que dan la espalda y la resistencia del gremio se suma a las dificultades, pero la solidaridad se genera honestamente. De acuerdo con la promotora: “No siempre el gobierno tiene la razón” y cuestiona: “¿Qué les quiere dar a los jóvenes de Tepito?, el operativo se impone y en el diálogo con la policía se revela el dispositivo de las violencias simbólicas. “No nada más existen los riquillos”, “¿Qué queremos? Nuestras calles”. Como sostiene la sonidera, los daños colaterales vienen por la frustración. “La gente tiene que divertirse y qué mejor que en su calle, en su casa, en su colonia…” También fluye la tristeza y todo pasa.

Había iniciado la proyección y llegaron la productora Yuli Rodríguez y Ricardo Mendoza, de Sonido Duende, quienes al finalizar dialogaron con los asistentes y en el debate despejaron dudas y plantearon cuestiones claves para entender las contradicciones y ampliar más las razones que se tejen en la historia documental, al caracterizar su empresa cultural como fuentes de empleo para el que se necesita crear un derecho para los sonideros para los espacios y con ello fomentar las identidades de los pueblos, las personas y las culturas. En la historia de las mujeres sonideras, se han dado pasos enormes.  La Socia, prácticamente no se conocía y hoy son 63 sonideras activas aportando a la escena. Marisol Mendoza de “Las musas sonideras”, explica que es una tarea que comienza desde la visibilización a través de sus logotipos. La productora Yuli Rodríguez subrayó la importancia de defenderla en la moviola en un ambiente machista y comprendiéndola desde la gestión cultural y con una conciencia de género.

Del público, una antropóloga los felicita por saber estar en la comunidad y establecer lazos fuertes. Sonido Duende comenta que a pesar de la prohibición no ha dejado de tocar y siguen peleando un lugar. Al responder acerca de lo más loco que le ha tocado ver en un baile, relató que en el Valle de Chalco por una disputa mataron a pedradas a un joven.  Relató que a la fiesta de La Merced, la mayoría va a escuchar y luego los contratan. Le ha tocado recibir 1000 pesos por media hora y en otros casos, compañeros han tenido que pagar para poder tocar en ese espacio. Pero, hoy uno bien pagado llega a cobrar entre 5 mil y 8 mil pesos. Actualmente, Duende está tocando cada semana en las calles de Santísimo y Soledad, acompañado de su hijo Ricardo Mendoza García. Añade que es dura la competencia en el medio y se ven pidiendo trabajo, poniendo sonido, se da una lucha por ver quién se escucha más duro. Sin embargo, todavía sigue la prohibición del GDF y  el baile se metió a los espacios privados. En el actual contexto, es impostergable abrir la discusión contra la prohibición con la excusa de la violencia generalizada. El documental argumenta que son parte de la cultura urbana. “¿Cómo hacerlo bien?” se pregunta Ricardo Mendoza, es posible si los bailes se vuelvan culturales. “En los bajopuentes, se podrían prestar los espacios para tocar y bailar, y poner policías para cuidar los problemas” son de las familias y la prohibición viene de años. El veterano recordó que ya en los años 60s, Tin Tan habla en la canción Madrid, de cuando quemen La Merced. Radio Aguilita defiende esa plaza y busca seguridad para bailar. Las raíces de la violencia requieren otra atención con más oportunidades y por lo que se ve en las secuencias, toma por sorpresa a las autoridades la reivindicación de los derechos. 

Sobre los orígenes y las similitudes que han encontrado en otros páises, explicaron que el título de la película viene de la Sonora Matancera “Yo no soy guapo”(1953), una canción que habla de alguien que no es peleonero en Cuba. En Colombia existen los Picó (pick up) y los Parlantes en la zona norte, costeña. En Colombia se repite y se hereda el sound system jamaiquino, la Cumbia de la Paz de Chico Cervantes. Esa energía que se replica tiene beneficios incluso hasta para la salud. En Neza forma parte de una cultura viva y ya es la costumbre aguantar la crisis contra las políticas públicas. Hay un sonidero viejo en el salón Lerdo y perdura el eco de las voces y los nombres de La Changa, Caribali, Pato, Legendario, Pancho, Nueva Sensación.

Duende reconoció que no trajo nada bueno el ocultar los títulos o cambiarlos para garantizar una exclusividad, tapando el tema para que no se supiera cuál era. Eso provocó que se desconocieran los autores y se perdieran rastros que mantuvieran continuidad entre generaciones a través del gusto músical. Confiesa que queda mucho por bailar en los vinilos, aunque hayan sido envidiosos al esconder sus temas. Jesús Vázquez, argumenta  a favor de institucionalizar espacios determinados por colonia para bailar en Metepec, y relata que hace 19 años cada barrio con fiestas se cierra y es afortunado el convivio del pueblo, un derecho y una fuerza presionar, plazas deportivos para resistirse al monopolio de Ocesa y pregunta por qué las frecuentes interrupciones a las canciones durante las presentaciones de los sonideros, que no dejan oír completamente las canciones. Duende explica que al invitar se está grabando para nombrar el saludo en el disco. Pone de ejemplo los saludos en la cárcel, “Para los incorregibles”. Allá, los mensajes para los saludos los hacían llegar con una cubeta y una cuerda. Entonces, se trata de grabar el disco y dejarlo incluido el agradecimiento a los reclusos. Reconoce que Ocesa va contra los sonideros, como ocurrió con Sensación Cane. El sonidero reconoció que es difícil la unión por egoísmo y egos inflados; “hay envidias, bloqueos, desunión”.

Yuli Rodríguez explicó que entre los protagonistas de su investigación, optaron por acompañar la conciencia y consecuencia que representa como promotores culturales la familia Duende, defensores de la cultura sonidera. En los pasos sonideros también hay conflictos y oportunismos, y gráfica sonidera que se desplegó en el Centro Cultural España. Duende contó el origen de las cumbias colombianas, a las que se les bajó el tempo porque “las gaitas eran muy rápidas y se adaptó un cono”, crearon un pitch ajustable. “En Monterrey hay una Colombia chiquita, se le llamó cumbia “rebajada”. Aún así, la creatividad en los nombres merece diagnosticar parecidos, por ejemplo, super duende es un duende clonado de Tepito. Entre los desafíos, está poder llegar con dos roperos de 25 kg, rapson, trompetas, vinilos y gana el que haga bailar más. No se puede apostar con un nombre sin historia. Sonido duende, confesó que su colección ronda en los 10 mil viniles, y con temas de High Energy unos mil discos, con unos doscientos de rock. Comentó sorprendido que “todavía hace seis años tiraban los vinilos”.

La película les tomó 5 años haciéndola, cuando llega al público se convierte en una gran herramienta para comunicar posturas, mensajes y la realidad investigada. En 2014 pudieron presenciar los hechos durante el sexenio de Miguel Ángel Mancera y su política gentrificadora, favorable para inmobiliarias y que afectó a los sonideros. La película permite valorizar la cultura reconociendo lo que significa, sin regodearse. El equipo de Yo no soy guapo ha generado mucha confianza y todos han sido conmocionados en la amistad, en esa realidad se hace tuya, la causa. Hoy se están dando el rescate de La Socia y otros en las luchas de comunidades por sus derechos y para derribar tabúes. Cedecine está actuando ya como un elemento multiplicador para la difusión y extensión de estas historias. 

Para cerrar la sesión, las bocinas recibieron a Sonido Marulanda que ofreció una selecta dosis de temas del son, guaracha y cumbia que pusieron a mover los esqueletos mientras las charlas seguían al ritmo de la sabrosura. 

Texto: Gabriel Rodríguez Álvarez

Fotos: Orlando Jiménez Ruiz