¡Que el año 2020 nos traiga muchos cines!

24 12 2019

Nuestros deseos por un año nuevo lleno de imágenes en movimiento y escrituras.

Gracias por ser parte de la Temporada 2019 en el Recinto Escandón, Ciudad de México.

Nos vemos en 2020 para seguir proyectando cines de muchos mundos.





Encuentros, fortalezas y desafíos FICC/IFFS 2019-2021

25 11 2019

El 10 y 11 de noviembre 2019 se reunió la Federación Internacional de Cine Clubes (FICC), para elegir a un nuevo comité ejecutivo y trazar los objetivos de la organización internacional que cumplió 72 años. En el Hotel de las Termas de Curia en la región vinícola de Anadia, al norte del país tuvo lugar la Asamblea General de la FICC y en esa reunión, paralelamente al XXIV encuentro nacional de cineclubes de la Federación Portuguesa de Cineclubes, se actualizaron los desafíos y se renovaron los acuerdos para extender la colaboración de la sociedad civil internacional. A pesar de la brevedad de la cita, pudimos descubrir en paisajes aparentemente conocidos pero siempre novedosos, a los países que se dejan ver en esos parpadeos momentáneos y muestran las metamorfosis del asociacionismo y la consolidación de las alianzas en las estructuras educativas, apoyados por las políticas públicas e impulsados por la sociedad civil.

La anterior Asamblea General de la FICC se celebró en Hammamet, Túnez del 1-7 de abril de 2013 y a pesar de los buenos deseos, no todos los integrantes del Comité Ejecutivo cumplieron con sus compromisos, llevando a la federación a una crisis que se intentó resolver en 2015; sin embargo, esa vez se malogró el intento por realizar una Asamblea general en Ostia, Italia, y pasaron 4 años hasta lograr las condiciones para llevar a cabo una reunión de acuerdo a los estatutos. En esta ocasión, los trabajos permitieron el diálogo crítico para superar dificultades de la compleja coyuntura actual, con el auge del mercado del cine digital y la reducción de jurados internacionales en prestigiosos festivales cinematográficos. Los perfiles de la diversidad también tienen rasgos comunes en las intersecciones del cine y la educación.

Los panoramas expresan la resistencia desde los márgenes escolares: Alemania y su pulso cineclubista a través de profesores que realizan sesiones de cine en las escuelas y usan lo usan como apoyo pedagógico en sus asignaturas, así como las nuevas generaciones en Noruega, que mantienen viva la formación de públicos entre las prácticas de apropiación de espacios públicos, aún frente a la dureza de sus climas durante el invierno. En Dinamarca, en 2017 lanzaron un decálogo con 15 tesis que sustentan el rol y la importancia del público infantil y juvenil para nutrir y dar cauce a la democracia y el respeto por los públicos más jóvenes.

En Catalunya se mantienen relaciones virtuosas de la Federación Catalana de Cineclubs con la Filmoteca de Catalunya y festivales como L’Alternativa Barcelona Independent Film Festival, que alimentan y ensanchan las actividades entre diversas asociaciones. Con la rearticulación de la Federación Portuguesa de Cineclubes federación, se expresa el pulso vigoroso que mantiene viva y saludable una tradición de resistencia cultural a través de festivales regionales (Coimbra y Melgaço) y su intervención en la educación a través de líneas de trabajo compartidas en otros países, como las Escuelas al cine, el uso del Video en la escuela, formas del cine amateur y sesiones abiertas al público. De Asia sólo estuvo presente Bangladesh y de África Marruecos. De Europa fueron delegados de Alemania, Catalunya- España, Estonia, Dinamarca, Noruega, Portugal y mandaron disculpa por ausencia Polonia, Serbia y Suiza. Con delegados presentes estuvimos Brasil, Cuba y México; los países latinoamericanos ausentes Argentina, Colombia, Chile, Ecuador y Uruguay, enviaron sus votos Proxy para ser parte de la votación. En los últimos lustros, en nuestros países se ha confirmado la amplitud del cineclubismo, interviniendo asertivamente en la educación y vinculando cineastas y cinetecas.

Comité Ejecutivo 2019-2021

Por unanimidad, el Comité Ejecutivo 2019-2021 quedó conformado por Presidente cultural: Kamran Shirdel/ Irán, Presidente: João Paulo Macedo/Portugal; Vicepresidente: Lázaro Alderete/Cuba; Secretario general: Gabriel Rodríguez/México y Tesorero: Raivo Olmet/Estonia en la oficina central, y las secretarías de grupos en África: Marruecos, Amina Saibari  y Bouchta Elmachrouh/Marruecos, Asia: Premendra Mazumder/India, Europa nórdica Deborah Parker U.K, Europa: António Costa Valente/Portugal y Latinoamérica: Laura Godoy/Ecuador.En las misiones especiales fueron nombrados para Jurados Don Quijote: Atle Hunnes Isaksen/ Noruega; Cine y educación: Cristina Marchese/ Argentina e Isa Catarina Mateus /Portugal; Comunicación: Marcela Aguilar/ Colombia; Investigación en archivo: Elisabetta Randaccio/ Italia, Investigación y publicaciones: Andrea Haines/ Nueva Zelanda y Films para niños y jóvenes: Günter Kinstler.

Luchas del público unido

En el horizonte se trazaron los objetivos para invitar a nuevas organizaciones, extender los jurados del premio Don Quijote a festivales medianos y pequeños, recuperar la interlocución con entidades culturales como cinetecas, filmotecas, archivos fílmicos y centros de documentación, así como tocar las puertas de Academias de cine, ministerios de educación y los catálogos culturales para contribuir en la coyuntura digital a la descentralización y la difusión sin fines lucrativos, de los cines nacionales e independientes. En un mundo agobiado por la intolerancia ante la diversidad, y los retrocesos autoritarios que fragilizan las democracias, la escuela de ciudadanía de los cineclubes ratifica la necesidad del convivio cotidiano para ejercer los derechos culturales y reafirmar los derechos humanos cotidianamente. Los desafíos vigentes para la FICC, siguen siendo restablecer la interlocución con entidades internacionales como la UNESCO, la FIAF, museos, universidades, así como extender los jurados internacionales del Premio Don Quijote en festivales de cine por todo el mundo. La pantalla como bandera ha permitido mantener vivos ideales y trascender en discretas y sólidas conquistas.

Gabriel Rodríguez Álvarez

Secretario general FICC/IFFS 2019-2021





Reflejos y pulsos de las asambleas IFFS/FICC

6 11 2019

Desde hace más de 70 años, la Federación Internacional de Cine Clubes reúne a asociaciones de todo el mundo que, periódicamente, se reúnen para revisar sus líneas de acción. En sus primeras décadas, el trabajo alrededor de los jurados internacionales en diversos festivales marcó la principal actividad de los intercambios.

Asimismo, las asambleas generales han jugado un lugar clave desde las localidades que han acogido las reuniones, y cada encuentro ha tenido un sello de importancia por los temas abordados, así como por sus diálogos y colaboraciones con la UNESCO, la Federación Internacional de Archivos Fílmicos (FIAF) y museos como el MoMA. La primera ocasión que se celebró en América fue en La Habana, Cuba 1985 y en la célebre Asamblea General en Tabor, Checoslovaquia 1987, surgió la Carta de los Derechos del Público. En este siglo, los esfuerzos italianos permitieron celebrar el Festival internacional de Cine Clubes y sucesivas asambleas (Reggio Calabria, Matera y Loreto), así, reunieron una aldea global cineclubista que emitió nuevas cartas para fijar el rumbo y el pulso de la federación, cuyos desafíos no han sido simples y se mantienen vigentes en la difusión y distribución de otros cines.

El vigor de la FICC también se ha reflejado en publicaciones periódicas como los Cuadernos de los cineclubs (2010) y la conferencias mundiales organizadas en México y en Brasil (2008, 2009 y 2010) para exponer al público y a los especialistas, los perfiles y retos del asociacionismo cinematográfico en los albores del cine digital. En Recife, Brasil 2010 se organizó una asamblea como corolario a un lustro de intensos encuentros iberoamericanos que desarrollaron muestras, el catálogo Cinesud-cines del sur, jurados con Premios Don Quijote y la intervención en políticas públicas y modelos de educación y alfabetización audiovisual. En la anterior ocasión, en Hammamet Túnez 2013, la primera vez que se llevó la reunión a África, se reflejó el pulso y temperamento de la sociedad civil organizada en el mundo árabe. Han habido también pasos en falso que han desgastado las sinergias. La coyuntura actual en Portugal permite entrever y desear horizontes promisorios en los relevos generacionales y con la alternancia de latitudes, movimientos y transformaciones del cineclubismo, cultivando en el convivio y el pensamiento crítico, el ejercicio de los derechos humanos y culturales.

Gabriel Rodríguez, Cineclub Bravo-México

Federación Internacional de Cine Clubes





La negación afirmativa: Yo no soy guapo

1 10 2019

Segunda sesión CCB temporada 2019, 20 de agosto 2019

Yo no soy guapo (Joyce García, 2018)

Tu dices que no soy guapo no te lo puedo negar

Porque el otro dia contigo yo no me quise fajar

Si sacas una escopeta no vayas a disparar

Que yo me mato corriendo sin que tengas que tirar.

“Yo no soy guapo”, Sonora Matancera, 1953

La noche del 17 de agosto de 2019 vibró el público del Cineclub Bravo con los compases de Yo no soy guapo (Joyce García, 2018), película que indaga en los surcos de la memoria sonora y ritual de los bailes de barrio en la Ciudad de México. En varias capas, la búsqueda de las realizadoras se enfoca en un sector del movimiento sonidero mexicano y la genealogía lleva a la autobiografía que a su vez, revela y va exponiendo capas de la memoria melómana que recuerda con los comentarios de oyentes, pero tomando distancia de otros contextos para subrayar las dificultades actuales para satisfacer esa demanda del público aficionado. La historiografía de las canciones pasa por los puestos como Discos Poncho, fuente a donde acudieron también en su momento las radiodifusoras que se llevaron los éxitos que habían llegado discretamente en los vinilos y cuando el público los disfrutó ya no pudieron dejar de sonar a través de la transmisión por las frecuencias radiales. La sonidera que protagoniza la indagatoria, cuestiona el privilegio de las generaciones anteriores y lleva a recordar que ya la memoria es una lucha que nos lleva a los espacios y desnuda las razones personales por el amor a la música y al baile, con la complicidad de la directora para relatarlo vívidamente. 

La tarea documental es ir con la cámara a los rincones discretamente y acompañar en los laberintos de recuerdos y de anécdotas vivas en el recuerdo popular, para que en la moviola se siembre junto a todas las secuencias con sus emociones, buscando evocaciones en los cuerpos que recuerdan en el árbol genealógico a La Socia, sonando en parques y calles de la colonia Morelos y quien tuvo la voluntad de ir a donde la llamaban y le prestaban una toma de luz para conectarse. En esa “escuela” de Guadalupe Reyes Salazar La Socia se formó La Changa, y antes con el sonido Aves del trópico, sonaron temas que después llegaron a las frecuencias de Radio Onda y Radio Voz. Otra promotora explica que en las fiestas en La Merced en octubre se da “el Vivelatino de los sonideros”; en la misa en la basílica de Guadalupe, la sonidera Lupita saluda a Cristalito Porfis y el mensaje del cura los alienta a servir a los demás con su oficio.

La lucha por espacios, las polémicas por la cultura, las disposiciones de la delegación. Los políticos que dan la espalda y la resistencia del gremio se suma a las dificultades, pero la solidaridad se genera honestamente. De acuerdo con la promotora: “No siempre el gobierno tiene la razón” y cuestiona: “¿Qué les quiere dar a los jóvenes de Tepito?, el operativo se impone y en el diálogo con la policía se revela el dispositivo de las violencias simbólicas. “No nada más existen los riquillos”, “¿Qué queremos? Nuestras calles”. Como sostiene la sonidera, los daños colaterales vienen por la frustración. “La gente tiene que divertirse y qué mejor que en su calle, en su casa, en su colonia…” También fluye la tristeza y todo pasa.

Había iniciado la proyección y llegaron la productora Yuli Rodríguez y Ricardo Mendoza, de Sonido Duende, quienes al finalizar dialogaron con los asistentes y en el debate despejaron dudas y plantearon cuestiones claves para entender las contradicciones y ampliar más las razones que se tejen en la historia documental, al caracterizar su empresa cultural como fuentes de empleo para el que se necesita crear un derecho para los sonideros para los espacios y con ello fomentar las identidades de los pueblos, las personas y las culturas. En la historia de las mujeres sonideras, se han dado pasos enormes.  La Socia, prácticamente no se conocía y hoy son 63 sonideras activas aportando a la escena. Marisol Mendoza de “Las musas sonideras”, explica que es una tarea que comienza desde la visibilización a través de sus logotipos. La productora Yuli Rodríguez subrayó la importancia de defenderla en la moviola en un ambiente machista y comprendiéndola desde la gestión cultural y con una conciencia de género.

Del público, una antropóloga los felicita por saber estar en la comunidad y establecer lazos fuertes. Sonido Duende comenta que a pesar de la prohibición no ha dejado de tocar y siguen peleando un lugar. Al responder acerca de lo más loco que le ha tocado ver en un baile, relató que en el Valle de Chalco por una disputa mataron a pedradas a un joven.  Relató que a la fiesta de La Merced, la mayoría va a escuchar y luego los contratan. Le ha tocado recibir 1000 pesos por media hora y en otros casos, compañeros han tenido que pagar para poder tocar en ese espacio. Pero, hoy uno bien pagado llega a cobrar entre 5 mil y 8 mil pesos. Actualmente, Duende está tocando cada semana en las calles de Santísimo y Soledad, acompañado de su hijo Ricardo Mendoza García. Añade que es dura la competencia en el medio y se ven pidiendo trabajo, poniendo sonido, se da una lucha por ver quién se escucha más duro. Sin embargo, todavía sigue la prohibición del GDF y  el baile se metió a los espacios privados. En el actual contexto, es impostergable abrir la discusión contra la prohibición con la excusa de la violencia generalizada. El documental argumenta que son parte de la cultura urbana. “¿Cómo hacerlo bien?” se pregunta Ricardo Mendoza, es posible si los bailes se vuelvan culturales. “En los bajopuentes, se podrían prestar los espacios para tocar y bailar, y poner policías para cuidar los problemas” son de las familias y la prohibición viene de años. El veterano recordó que ya en los años 60s, Tin Tan habla en la canción Madrid, de cuando quemen La Merced. Radio Aguilita defiende esa plaza y busca seguridad para bailar. Las raíces de la violencia requieren otra atención con más oportunidades y por lo que se ve en las secuencias, toma por sorpresa a las autoridades la reivindicación de los derechos. 

Sobre los orígenes y las similitudes que han encontrado en otros páises, explicaron que el título de la película viene de la Sonora Matancera “Yo no soy guapo”(1953), una canción que habla de alguien que no es peleonero en Cuba. En Colombia existen los Picó (pick up) y los Parlantes en la zona norte, costeña. En Colombia se repite y se hereda el sound system jamaiquino, la Cumbia de la Paz de Chico Cervantes. Esa energía que se replica tiene beneficios incluso hasta para la salud. En Neza forma parte de una cultura viva y ya es la costumbre aguantar la crisis contra las políticas públicas. Hay un sonidero viejo en el salón Lerdo y perdura el eco de las voces y los nombres de La Changa, Caribali, Pato, Legendario, Pancho, Nueva Sensación.

Duende reconoció que no trajo nada bueno el ocultar los títulos o cambiarlos para garantizar una exclusividad, tapando el tema para que no se supiera cuál era. Eso provocó que se desconocieran los autores y se perdieran rastros que mantuvieran continuidad entre generaciones a través del gusto músical. Confiesa que queda mucho por bailar en los vinilos, aunque hayan sido envidiosos al esconder sus temas. Jesús Vázquez, argumenta  a favor de institucionalizar espacios determinados por colonia para bailar en Metepec, y relata que hace 19 años cada barrio con fiestas se cierra y es afortunado el convivio del pueblo, un derecho y una fuerza presionar, plazas deportivos para resistirse al monopolio de Ocesa y pregunta por qué las frecuentes interrupciones a las canciones durante las presentaciones de los sonideros, que no dejan oír completamente las canciones. Duende explica que al invitar se está grabando para nombrar el saludo en el disco. Pone de ejemplo los saludos en la cárcel, “Para los incorregibles”. Allá, los mensajes para los saludos los hacían llegar con una cubeta y una cuerda. Entonces, se trata de grabar el disco y dejarlo incluido el agradecimiento a los reclusos. Reconoce que Ocesa va contra los sonideros, como ocurrió con Sensación Cane. El sonidero reconoció que es difícil la unión por egoísmo y egos inflados; “hay envidias, bloqueos, desunión”.

Yuli Rodríguez explicó que entre los protagonistas de su investigación, optaron por acompañar la conciencia y consecuencia que representa como promotores culturales la familia Duende, defensores de la cultura sonidera. En los pasos sonideros también hay conflictos y oportunismos, y gráfica sonidera que se desplegó en el Centro Cultural España. Duende contó el origen de las cumbias colombianas, a las que se les bajó el tempo porque “las gaitas eran muy rápidas y se adaptó un cono”, crearon un pitch ajustable. “En Monterrey hay una Colombia chiquita, se le llamó cumbia “rebajada”. Aún así, la creatividad en los nombres merece diagnosticar parecidos, por ejemplo, super duende es un duende clonado de Tepito. Entre los desafíos, está poder llegar con dos roperos de 25 kg, rapson, trompetas, vinilos y gana el que haga bailar más. No se puede apostar con un nombre sin historia. Sonido duende, confesó que su colección ronda en los 10 mil viniles, y con temas de High Energy unos mil discos, con unos doscientos de rock. Comentó sorprendido que “todavía hace seis años tiraban los vinilos”.

La película les tomó 5 años haciéndola, cuando llega al público se convierte en una gran herramienta para comunicar posturas, mensajes y la realidad investigada. En 2014 pudieron presenciar los hechos durante el sexenio de Miguel Ángel Mancera y su política gentrificadora, favorable para inmobiliarias y que afectó a los sonideros. La película permite valorizar la cultura reconociendo lo que significa, sin regodearse. El equipo de Yo no soy guapo ha generado mucha confianza y todos han sido conmocionados en la amistad, en esa realidad se hace tuya, la causa. Hoy se están dando el rescate de La Socia y otros en las luchas de comunidades por sus derechos y para derribar tabúes. Cedecine está actuando ya como un elemento multiplicador para la difusión y extensión de estas historias. 

Para cerrar la sesión, las bocinas recibieron a Sonido Marulanda que ofreció una selecta dosis de temas del son, guaracha y cumbia que pusieron a mover los esqueletos mientras las charlas seguían al ritmo de la sabrosura. 

Texto: Gabriel Rodríguez Álvarez

Fotos: Orlando Jiménez Ruiz





Ciclo Sociedad movida: “Yo no soy guapo” 17 agosto 2019

17 08 2019

La sociedad se mueve para descargar bailando, pero también para resistir y hacer perdurar sus tradiciones populares.




1a sesión Temporada 2019: Historias negras bajo la lluvia

10 08 2019

La noche del sábado 20 de julio 2019, dio inicio la Temporada 2019 del Cineclub Bravo en la enorme pantalla de la Escuela de la Paz (Cerrada de la Paz 15, Col. Escandón). Después de dar la bienvenida y calentar gargantas con un brindis de mezcal, con un potente proyector se dejó correr el bluray subtitulado al inglés que sería visto por 21 miradas. En la presentación, se expusieron razones de alegría por volver a la acción de seleccionar películas, invitar a sus realizadores a dar la palabra a través de las historias y contar con el diálogo y las preguntas de los asistentes, viejos amigos y nuevas amistades que se acercaron a nuestra convocatoria. Hacerlo en esa sede representa doble gusto, por tratarse de un viejo cómplice y querido hermano quien ahora nos abrió la puerta de un flamante centro cultural de barrio en la colonia Escandón que dirige el Estudio Tacubaya. La oportunidad de inaugurar el ciclo “Detrás de las pantallas” con La Historia negra del cine mexicano (Andrés García Franco, 2016) fue cargándose de símbolos, en una colonia antigua de la ciudad en donde han existido numerosos colosos arquitectónicos diseñados para alojar exhibiciones cinematográficas, y que a su vez, han sufrido la erosión del espectáculo de la explotación cinematográfica.

Como aclaró Andrés García Franco, el suyo no se trata de un documental ortodoxo, sino que la película está bordada con fragmentos de películas, rushes de cintas originales en formatos antiguos que fueron transferidos y rescatados, reconstrucciones históricas, entrevistas a investigadores, documentos de hemeroteca, ficciones y puestas en escena, que incluye fragmentos de la extensa filmografía de Miguel Contreras Torres, mostrando entre otras: Tribu (1934), Zitari (1931), El Águila y el nopal (1930), Bamba (1948), Juárez y Maximiliano (1933), No te engañes (1936), El Padre Morelos (1942), La vida inútil de Pito Pérez (1943), Pueblo en armas (1958), La sombra de Pancho Villa (1932) y María Magdalena (1945) que llevó a los productores a la digitalización de formatos como nitrato de plata, celuloide y video.

A partir de un célebre libro maldito en la industria mexicana del cine, escrito por el promotor y productor cinematográfico titulado El libro negro del cine mexicano (Miguel Contreras, Torres, 1960), la investigación sobre su pariente permitió restaurar algunos fragmentos de la filmografía de un autor prolífico, pero poco conocido por el boicot en su contra que trascendió dejándolo a la orilla de la historia del cine nacional. Contreras Torres, cuya herencia invaluable entre los pioneros del cine mexicano lo hace una piedra angular del cine mexicano, exploró todas las facetas del arte nuevo, experimentando trucos y estrategias del cine extranjero y apropiándose de la historia nacional, representando héroes patrios basado en fuentes pictóricas y documentando sitios arqueológicos. Fue también un pionero del cine sonoro nacional y de la mitología de la historia patria. Lo que podía verse ya, como notó Monsiváis en una entrevista, “como fenómeno social”. Las películas familiares contienen la memoria individual, familiar y social, y con la historiografía, en este caso se bordan historias paralelas de dos antagonistas que dejaron huella en las siguientes generaciones. William Jenkins, el empresario afincado en nuestro país que gozó de favores y estatus en el presidencialismo mexicano, acumulando un monopolio de salas cinematográficas en varios estados y diversos negocios en el país y Contreras Torres, batallador productor cinematográfico que no cesó en sus faenas de usar el cine en la alfabetización histórica de sus connacionales y que pugnó por abrir las pantallas al cine de aliento nacional, pero no fue siempre secundado ni comprendido por los suyos.

“A lo largo de un cuarto de siglo, México ha presenciado el nacimiento y el monstruoso desarrollo de este MONOPOLIO, que hoy en día comprende no sólo la TOTALIDAD del cine mexicano, sino que amenaza extenderse, y de hecho se extiende ya, a otros sectores de la actividad nacional, aunque sólo con sus actuales proporciones es ampliamente suficiente para irrogar un daño enorme, cuyas consecuencias malignas pueden perdurar por una o más generaciones” (pág. 7)

En el diálogo con el autor, las preguntas permitieron seguir los hilos y los nudos de las complicaciones formales del género, con la densidad y el humor para reconocer que hasta las dulcerías participaron de los turbios mecanismos de financiamiento, como los “adelantos” que llevaron a la corrupción con COTSA (Compañía Operadora de Teatros) a la distorsión de llamarle la “Compañía Depredadora de Teatros”. Ese afán por la rentabilidad llevó al director Mauricio de la Serna a acuñar el término de “churros”, que simboliza la cadena de eventos que fueron afectando al cine mexicano desde las pantallas y que se han acentuado en la actual coyuntura digital. 

Es posible la analogía de una vida y una industria a través de los espacios, las fotos y las imágenes. A su vez, silenciosamente, los investigadores alimentan “nuestra necesidad de no olvidar”, por ello en la película y el debate se hizo el reconocimiento a todos ellos, periodistas, críticos e historiadores, así como la UNAM como espacio de encuentro, conocimiento y crítica. A lo largo de la sesión, la lluvia hizo necesario subir el volumen cinco veces, poniendo a competir a las bocinas con la incansable tormenta que azotaba las láminas del techo de la Escuela de la Paz. Ya en la calma, la conversación fluyó y hubo tiempo para conocer distintas miradas y relatar desde la perspectiva personal la profundidad y las raíces de la historia o bien las contradictorias reacciones en la familia y las paradojas que enfrentó en la ruta escolar para lograr el aval y la titulación, que le sirvió también para mostrar las entrañas y comprobar los mecanismos de la autonomía universitaria.

La narración documental también requiere el trabajo de construir personajes y aprovechar los conflictos para identificarse con protagonistas y antagonistas en la ambigüedad de las tramas y las coyunturas, que siempre permiten desplegar ideas sobre el lenguaje fílmico y puntualizar asuntos relevantes de la economía política. La documentación de los procesos enriqueció la experiencia del cine experimental, y la sincera indagación logró penetrar en la profundidad en la memoria familiar y superar las reacciones hipócritas y convenencieras, de familiares que transformaron sus testimonios por la presencia de la cámara. Como explicó el cineasta egresado del CUEC, el juego y el compromiso con la autocrítica fue fundamental para rescatar al tío, reivindicarlo críticamente y a través de procesos de recreación histórica colocar las preguntas incisivas, con el cuestionamiento hacia lo propio, lo ajeno y lo estable para cuestionarlo. Esos desafíos llevan en otros casos a elegir políticas para mostrar, estudiar, y conocer el cine “vulgar”, que también lleva a repensar el profundo interés y admiración por el cine norteamericano que se ha tenido en México, así como los lugares de la memoria y los espacios afectivos, las zonas de confort, las complacencias, la confusión y la pérdida, la falta de reciprocidad y retroalimentación con el público.

Jesús Vázquez, veterano integrante del cineclub recordó que esta pieza encajaba con el final de la pasada temporada del CCB, el documental Más allá del mall (Miguel Alvear, Ecuador, 2010) que mostraba las luchas en el campo del cine ecuatoriano por alcanzar a sus públicos. El productor de cine Héctor Zubieta, reconoció que actualmente pasamos por esos fenómenos cíclicos que nos pone delante el monstruo actual de Cinépolis, como un gigante que domina el mercado en el que se excluye al cine mexicano, y ahonda la falta de cine en el aula; comentó las experiencias de Linterna Mágica en la Cineteca por abrir un lugar a los niños. Andrés ahondaba en las historias de los reencuentros, los ajustes de cuentas, las pugnas por llegar a plasmar las visiones personales y cómo la medicina del documental lleva a tomar conciencia de las transformaciones de los espacios para las sucesivas generaciones y permite a su vez la relación con los personajes desde otro lado. A su vez, las caóticas condiciones de producción y las intermitencias administrativas complicaron los desafíos habituales en la escuela de cine. En el CUEC, el discrecional manejo en las óperas primas y los cambios de directivos, acentuó la guerra de baja intensidad contra su película. No obstante, reconoció que en los procesos destructivos de la creación, posteriormente se abren a los reencuentros con el lado positivo que producen los diálogos con los espectadores. A pesar de las sucesivas dificultades, García Franco reconoció las posibilidades únicas que se dan en el cine universitario, criticó la ausencia de cine mexicano en las carteleras comerciales y amplió que tuvo como fuente de escaleta un guión y una bitácora con líneas rigurosas de señalización de los materiales que estaban utilizando, pero que resultaba impráctico para la edición. Reconoció que los colaboradores aportaron con su creatividad a resolver los desafíos que se planteaban para estructurar la trama. 

Claudia Loredo, cineclubista y socióloga que realiza un documental sobre su tía Josefina Vicens, escritora y guionista del cine mexicano, señaló la validez y oportunidad de la estrategia de incursión familiar para adentrarse en algo más amplio y colectivo. García comentó que en esa dimensión, la película encontró el orgullo tardío y la incomprensión general por aquel lejano e influyente pariente que adquirió deudas simbólicas imposibles de pagar. En los bordes de lo imaginario destaca la importación y experimentación de fórmulas. Sin embargo, casi por regla se relega a los pioneros del cine nacional a un segundo plano detrás de las estrellas.  Al interés por las minificciones históricas, llevadas con rigor a escena para reconstruir episodios y ambientar la época, García sumó el ejemplo tenaz de su tío abuelo, por la necesidad de la escritura para enfrentar el monopolio y hacerlo público. Su homónimo Andrés, un arquitecto que tomó el micrófono, señaló que aún sin palabras tan específicas como las anteriores participaciones del público, era necesario e importante reconocer la conexión con la película y el valor de reencontrarse con ese cine. La investigadora urbana Ana Álvarez, subrayó la validez de proponer reconstrucciones históricas basado en representaciones anteriores y apreció la estrategia de la palabra de la familia para retratar lo nacional, aportando solidez histórica y libertad creativa experimental por la revisión de la historia a través de las técnicas de representación como parte del derecho a la memoria.

La medianoche apagó la sesión y hubo consenso en cambiar el horario de la cita para la siguiente fecha. Al final, en el silencio del patio quedó rebotando el eco de las imágenes y las palabras empapadas por la lluvia de historias.

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Texto: Gabriel Rodríguez Álvarez

Fotos y video: Orlando Jiménez Ruiz





Temporada 2019: Detrás de las pantallas y Sociedad movida

16 07 2019

Regresamos a las faenas de las páginas y la pantallas, a la mesa redonda de la planeación y la cuadrícula de las programaciones para el próximo trimestre. Extendiendo y alzando la pantalla que teníamos dormida, despertamos mapas de espacios susceptibles para ayudar a reactivarnos, retículas de bitácoras, carteles y boletines para dejar correr la tinta y encender el diseño gráfico, detonar escrituras y documentar las mareas del convivio.

Por eso volvemos a tirar los dados del azar, en el juego del convivio y la magia de las palabras para atravesar juntos el vértigo de las imágenes. También compartimos hoy el horizonte con diversos proyectos de difusión cultural, extensión del cine mexicano y formación de públicos en México, que se han agrupado en la Comunidad de Exhibición Cinematográfica (Cedecine) y en una incipiente Red de Cineclubes de la CDMX. Esta temporada, traemos nuestras historias y diversas semillas a la Escuela de la Paz, para sembrarlas en tiempos que exigen ocuparse en los encuentros más allá de las pantallas y buscar el balance de la palabra y la imagen con diálogos, escuchas, críticas, empatía y resiliencia.

Temporada 2019

En distintas coordenadas y atravesando los géneros documentales, exploraremos el imaginario colectivo desmontando el engranaje del espectáculo y revelando las condiciones en que floreció y se estableció una industria, que dos décadas después sufría el agotamiento. El pulso del cine mexicano sigue ensanchando su ojo crítico y la miradas retrospectivas indagan en la memoria y con ellas se percibe la diversidad actual en los márgenes borrosos de las culturas populares.