FERATUM, VIDA EN OTROS MUNDOS… Rememorando el IV Festival de Cine Fantástico, Terror y Sci-fi, Feratum (2015)

5 10 2016
Tina Romero and The Killer Film

Con una de las homenajeadas en el IV FERATUM, la actriz de leyenda, Tina Romero, además inspirador de la efigie que son los premios ALUCARDA, otorgados a lo mejor de la producción nacional exhibida durante el festival.

Por The Killer Film, el crítico enmascarado.

Soy máscara y también humo, que incorpóreo se intercala y flota en el ambiente. La luz de los proyectores me extrae desde la matrix cinematográfica en la que yazco y me lanza, como a través de un túnel hacia superficies y pantallas. Para hacerme visible es necesaria la luz pero también la obscuridad. Así soy lanzado al húmedo Tlalpujahua, pueblo más que mágico, hechicero, sede del Festival Internacional de Cine de Fantástico, Terror y Sci-fi, FERATUM, organización que desde hace poco más de 6 años ha propuesto una importante actividad cultural y cinematográfica en esa zona central de México, ya en los caminos de Michoacán.

Proyecciones de películas -muchas de estreno en México-, mesas temáticas, conferencias, presentaciones especiales, invitados, masters class, y actividades lúdicas pueden apreciarse y presenciarse año con año inmersos en un escenario muy genuino, con sabor a México, madera y montaña, un pueblo cuya gente y dinámica envuelve los eventos de FERATUM con sus actividades cotidianas, la vida en la plaza pública, alrededor del kiosko, en el mercado, los locales y puestos de comida, el tianguis sabatino, los talleres, misceláneas, carpinterías, las pequeñas fábricas de esferas y hasta las cantinas le van bien al marco de fantasía, y a la gente, en nada parece extrañarle los cientos de personas que durante una de las noches del festival, maquillados y disfrazados andan por todo el pueblo hasta conformar un recorrido rumbo al legendario templo enterrado: la Marcha de las Bestias: uno de los eventos más originales del festival y de los más esperados tanto por locales como por visitantes, todo debidamente resguardado por personal de protección civil, al tratarse de un evento que atrae un contingente humano bestial .

Según veo, corriendo el carrete al revés, la edición del 2015 constó de 4 días de programación de películas y eventos, del jueves 1 de octubre al domingo 4, teniendo como principales sedes el Teatro Cenobio Paniagua (ex Teatro Obrero), la enigmática Capilla Cofradía, la Plaza Pública y el Museo Hermanos López Rayón, en este último por cierto, en un afortunado paseo dominical disfrutamos de un fino esperpento museográfico logrado por la sección FERATUM ARTS que expuso el trabajo de 10 artistas michoacanos tanto en las salas destinadas a las exposiciones temporales como interviniendo las exposiciones permanentes –en las que se exhiben piezas que van desde antiguas maquinarias, imprentas, carros y herramientas de minería hasta recortes de viejos diarios con noticias de la inundación de una parte del pueblo debido al histórico alud del 27 de mayo de 1937 -hecho recordado como la tragedia de Las Lamas– o sobre visitas de extraterrestres a esta región minera. Óleos y pinturas dedicadas a héroes Independentistas de México, sobre todo a los regionales López Rayón, Ocampo, etcétera, o una colección numismática, se mezclaron con el trabajo de Ricardo Barraza Lancaster, Davinowsky, Efraín Ochoa Flores, Pahko Moreno, Benjamín Arroyo Aceves, Erhan Gongul, Jorge Morán, Juan Carlos Mori, Miguel Ángel Vargas Ochoa Mike y Ricardo Neri Prado, en conjunción con las gestiones del curador Alfredo Gallegos y de la Fundación NOVANGARDO. En serio que si disfrutamos de lo ecléctico de la muestra y de la museografía por lo que preparé una galería de imágenes que te invito a visitar:

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Transbordador fílmico…

La gala inaugural estuvo a cargo de Ladronas de Almas (México, 2015) de Juan Antonio de la Riva, un importante lugar para una cinta mexicana pues unas de las principales intenciones de este festival -según mencionó su director Miguel Marín- es apoyar las producciones del cine mexicano. Parte del elenco del filme del cineasta duranguense y los productores estuvieron presentes, y junto con el público e invitados especiales vimos su película ubicada en la etapa del México Independentista (1815), no apta para los ya “habituados” a los zombies vía The Walking Dead, pues la cinta echa mano de una leyenda propia de México, un mito construido, escrito y ubicado en la época de la Nueva España, más específicamente aborda los ritos y leyendas del vudú utilizado e introducido a estos territorios en aquella época vía África, El Caribe, Las Antillas, el comercio de esclavos y el asentamiento de las comunidades afroantillanas en tierras novohispanas, lo cual me parece un acierto fílmico, pues no son pocas las ocasiones en se deja escuchar en discusiones y cine debates algo muy cercano a un clamor: la necesidad de productos culturales nacionales (ya sean películas, cómics, literatura, juguetería, arte, series on line) inspiradas o basadas en la rica sección de los mitos y leyendas en Latinoamerica, y en lo vasto de sus distintas etapas históricas, vetas poco “explotadas” pero no abandonadas como nos muestra De la Riva a quien también escuché en su conversatorio en el mencionado Museo López Rayón, algo de gran remembranza para la ocasión fueron sus anécdotas como radioescucha de la emisión de la XEW narrada por “el primer actor de habla hispana” Arturo de Córdova: Apague la luz y escuche… Volviendo a Ladronas de Almas no por habitual dejamos de lamentar que desde aquel estreno mundial no haya estado hasta el momento ofreciéndose en la cartelera de su propio país, que bueno que en FERATUM, tuvo una excelente vitrina de exhibición que incluyó posteriores corridas especiales junto con otros títulos ganadores en algunas salas de la cadena Cinépolis.

Feratum IV dedicado a la vida en otros mundos fue el aterrizaje de una enorme plataforma cinematográfica fantástica, de horror y ficción en Tllpujahua, un festín para el cinéfilo compulsivo que tuvo la oportunidad de ver películas aún antes de la gala inaugural, como sucedió la tarde del jueves 1º en la Capilla Cofradía, un espacio que guarda algo de sacro y también de profano, pues durante la Colonia se ofrecía ahí misa a la población indígena de la región, mayoritariamente Mazahua, apartada de la población noble, mestiza y española que acudía a misa en la Parroquia de San Pedro y San Pablo, hoy conocida como Santuario de Nuestra (su) Señora del Carmen. La irreverente y queer Jorge y Alberto contra los Demonios Neoliberales de Hernán y Gonzalo Quintana (Argentina, 2014) exorcizó todo mal en este poblado, por lo menos en esta sede ancestralmente alternativa. Más tarde vimos ahí mismo el mediometraje neogótico, Noperabbou (Japón, 2015) de Tomori Tsubasa y al salir, ya de noche y caminando junto al santuario iluminado, adornado con algunos bajos relieves en cantera rosada que representan seres-sirenas sin rostro, ya no sabíamos que pensar, si la leyenda japonesa del fantasma sin rostro tratado en la película había desbordado la pantalla, si habían puesto demasiado epazote a las inigualables quesadillas de los portales o si todo era el efecto de viajar fugazmente unas decenas de kilómetros desde el DF para llegar y ver sin más películas de terror, buen suspenso y efectos visuales, encuadres bastante limpios dentro de la obscuridad.

En dicha sede sacrílega también pudimos apreciar el viernes 2 y el sábado 3 los programas de cortometraje internacionales y nacionales. De los mexicanos nos gustaron las propuestas visuales de Isis (Paco Ramírez, 2015) Zerch (Javier X. Velasco, 2015), Elisa Ilusa (Antonio Cárdenas, 2015), Plastik Lub (María Bautista Neumann, 2015) y Mometzcopinqui (Héctor Daniel Pérez, 2014), en todos la narrativa fantástica fluye gracias a la conjunción armónica de varios elementos que se amalgaman en imágenes sólidas, que nos llevan a suponer que al cine mexicano de los próximos años podrán sumarsele como punto de referencia, varios títulos bajo tratamientos y lenguajes innovadores departe de estos cineastas que comienzan a mostrarse.

En la esquina de la experiencia, apareció al lado de su second, el maestro del gancho al hígado del cine independiente mexicano: Leopoldo Laborde y parte de su elenco, hicieron acto de presencia con su más reciente filme: Piel Rota (México, 2014), una propuesta nada convencional ni necesariamente cómoda para el espectador, con acciones, diálogos y algo que apreciamos del cine de Laborde: la cámara al hombro, lo delirante y a la vez “familiar” de las situaciones, y las locaciones que en cuanto a la Ciudad de México, es el escenario en dónde transcurren casi todas las historias de Laborde, quien sabe como colocarte allí, Chilangolandia se nos hace muy bien aprovechada en sus películas en la que la “Mega-locolis” se muestra como lo que es: un espacio múltiple en su cotidianidad y diversidad geográfica y socio-económica, que no se reduce a la Roma-Condesa.

Para terminar con los momentos de sudor frío vividos en la capilla, el domingo 4 estuvimos en la proyección de Perdidos (México, 2014) de Diego Cohen, una película bastante recomendable en cuanto a la tensión que logra y a la dirección de actores que nos mantiene al filo de la butaca. En cuanto al planteamiento de un supuesto found footage recuperado y edificaciones que prácticamente engullen a sus osados visitantes encontramos coincidencias temáticas de esta cinta con la también exhibida aquí, la peruana Poseídas (2014) de Sandro Ventura pero el look y ambientación sórdidos impresos por Cohen, que rayan en lo nefasto y la náusea, hacen de Perdidos una película realmente perturbadora, no recomendada para calificadores de video solitario, editores, materiales audiovisuales, archivistas y veladores.

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Encuentros cercanos en el Cenobio Paniagua.

Ver una película a media noche y otra más al terminar, en una sala de cine en un nebuloso pueblo ya parece de algo de película, lo es y en FERATUM esa fantasía se cumple en el Teatro Cenobio Paniagua, con calidad de sonido y visualización en todas sus funciones, pudimos ver el jueves después de la gala de apertura, la enfermiza Excess Flesh (EUA, 2015) de Patrick Kenelly, ideal para salir de la función y echarse unos tacos de cabeza, con su vaporcito bajo el plástico, acompañado de tu inseparable amigo o amiga en el tradicional puesto trasnochador y bajoneador del pueblo (no deje de probarlos). Bajo esa misma fórmula cine-taco nocturno se ofrecieron The Editor (Canadá, 2014) de Adam Brooks; Fear Clinic (EUA, 2014) de Robert Hall que cuenta con la actuación del legendario Robert Englund; Headless (EUA, 2014) de Arthur Cullipher planteada como una película slasher “perdida de 1978” que se proyecto a las 02:00 am del ya sábado 3; o la filipina Violator (2014) de Dodo Dayao. La película que cerró el festival fue la esperada, divertida y ochentena Turbo Kid (Canadá, 2015) con la actuación del mismísimo Michael Ironside, otro fugado de V, Invasión Extraterrestre. Persecuciones en bicicleta, villanos enmascarados, escenarios, música y estética retro-futurista con uno que otros accesorios neo vintage -como los walk man- colman de turbo a todo kid, chico o grande, un trabajo arduo, con buenos resultados departe de los directores Anouk Whissell, François Simard y Yoann-Karl Whissell y detallista departe de Chystian Beaudoin en el dirección de arte y de Charlotte Vézina en el maquillaje. Inséctula de Mike Peterson (EUA, 2015) fue otro de los títulos que pudimos ver, sigue la fórmula del chupasangre de señoritas pero en versión larva prehistórica, con una paleta de colores y efectos visuales bastante destacables creados por el miso Paterson; divertida, entretenida, de esas para ver en navidad, usted solito acurrucadito, apartadito de la familia.

Mirada al mundo luchístico.

Catalogado muchas veces como todo un universo, la mirada “al mundo” de la lucha libre no podía faltar en aquellas abducciones. Así acudimos a la proyección del documental Arena Azteca Budokan (México, 2014) de Orlando Jiménez R., sobre la vida y el transcurrir del tiempo en la casa de la familia de luchadores Moreno León, una arena de lucha en Ciudad Neza fundada por Alfonso El Acorazado Moreno el 5 de abril de 1961, y también a ver El Gigante (Cánada-México, 2014) cortometraje gore de la lucha libre dirigido por Gigi Saúl Guerrero, un cortometraje que siempre tiene una buena acogida e impacto departe del público, del cuál su diseño sonoro y fotografía nos envuelve y ahí sí: ¡no aplica lo de los tacos al salir de verla!. Creo que a los públicos les gusta mucho como este trabajo de LuchaGore Productions toca un tema de mucha actualidad de una manera tremendamente creativa: el de la migración clandestina hacia los EUA, y las fauces de su frontera, los peligros que siempre ha implicado pero recrudecidos con la voracidad y la barbarie demostrada en el mundo posmoderno, contemporáneo. A ambos trabajos les fue bien con los reconocimientos departe de los jurados de las distintas categorías.

Para otra ocasión les escribiremos sobre la barbacoa y la comida corrida del mercado de Tlalpujahua con sus tortillas hechas a mano, de las nieves de frutas, los oportunos mezcalitos de ocasión a la venta y cata en la plaza, los juguetes de madera de El Chavo, Los Simpson y Los Pitufos, los imanes para el refri, de la avecindada Mariposa Monarca, y de los desayunos ofrecidos por el festival entre amigos ¡una locura de charla, anécdotas, proyectitis y más..! FERATUM muy seguramente se potencializará en su próxima edición, la quinta, dedicada al circo. Una opción de cine y paseo ideal si está usted por Toluca, Metepec, Morelia, Atlacomulco, Ixtlahuaca, Ciudad de México y anexas, de esos dreams for chilango scape, se la recomendamos ampliamente.

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Lucha Libre, arte de México.

9 09 2016

Texto leído por el Orlando El Furioso, investigador, réferi y coordinador de los números 119 y 120 de Artes de México, en la presentación de los tomos en la Feria Internacional del Libro del IPN el domingo 4 de septiembre de 2016.

Panel de invitados en la presentación de los números 119 y 120 de Artes de México, dedicados a la lucha libre.

Panel de invitados en la presentación de los números 119 y 120 de Artes de México, dedicados a la lucha libre: Rogelio Flores, Valeria Guzmán, Lady Apache, Eléctrico (CMLL) y Orlando Jiménez R.

Por un oficio de la UNAM que recuperé de mi archivo muerto -o más bien, de mi archivo zombie, pues aún medio sirve- pude certificar que el 12 de febrero de 1999 comencé oficialmente con mi investigación sobre la lucha libre mexicana, desde entonces,  una constante en mi vida profesional. Ese día, hace más de 17 años, registré mi tesis de licenciatura con un tema que aún se escucha de dimensiones épicas: “El Cine del Santo” (¡una filmografía que abarca aproximadamente 75 películas y contando!; si consideramos todos los filmes protagonizados por Rodolfo Guzmán Huerta, Santo, el Enmascarado de Plata, sus actuaciones especiales, las películas y videos protagonizados por su hijo con ese personaje, así como documentales, y películas claramente referenciales a la figura del Santo, inclusive found footage). Sucedió algo que entonces me pareció extraño para estar en México: eran  muy escasas referencias bibliográficas e investigación académica existentes sobre el tema de la lucha libre, por lo que terminé delimitando la investigación en un reportaje titulado Santo-Guzmán, anti-biografía de un superhéroe de la industria cultural mexicana, tesis dirigida por los profesores Salvador Mendiola –economista egresado del IPN-, y el Maestro en Ciencias de la Comunicación por la FCPyS, Federico Dávalos Orozco, misma que  puede consultarse actualmente en línea dentro de la página de la Biblioteca Central de la UNAM en la sección de las tesis (http://132.248.9.195/ptd2010/febrero/0653732/Index.html).

En julio de 1997, también dentro de la UNAM, de una manera algo casual me encontré con una actividad relacionada al cine y a la lucha libre, tal acontecimiento  comenzó a  convencerme de que era, y es necesario aportar y producir documentación, interpretación y documentos, propios, desde México y sus miradas, a través de estudios y producciones realizadas por sus habitantes, académicos, estudiantes, y realizadores. Tal evento tuvo lugar en el Centro Cultural Universitario y fue la proyección, que pude disfrutar del documental Dioses de Carne y Hueso de la alemana Janina Möbius, hoy doctora por la Universidad Libre de Berlín.

El interés causado por un ciclo de cine con películas del Santo que programamos en mayo de 1998 en el entonces existente Cine Club Políticas de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, y al que asistió un numeroso público de todos los sectores de la universidad, también había servido antes de aquel registro de tesis, como uno de las principales estímulos para reconectarme y convencerme de que era y es necesario relacionar lo académico y lo cultural a este universo perteneciente al deporte-espectáculo, pleno en mitologías, simbolismos, personajes, batallas, llaves, luchadores, luchadoras, exóticos, salvajes y mini estrellas con los que había tenido siendo niño, una extremada afiliación y apego, junto con primos, compañeros de escuela y amigos, mirando las luchas por la televisión los sábados al anochecer y jugando en los recreos del lunes por la mañana a los igual de apasionantes “torneos de lucha”… jugar a ser El Satánico y enfrentar a  El Dandy; imaginar ser Canek para vencer al difícil de las estampitas: Mil Máscaras, o para cargar a André El Gigante. Si nuestro ánimo estaba álgido seríamos Santo contra Black Shadow.

Aquellos eventos fueron fundamentales para mi decisión de realizar aquel estudio y después, enfocar y especializar gran parte de mi trayectoria profesional (hasta el momento) en la comunicación y la investigación audiovisual al estudio y exploración de la lucha libre profesional.

Afortunadamente sa primera investigación impulsó otras, para otros proyectos también motorizados por la curiosidad y la lucha, como han sido documentales del cine independiente mexicano e internacional, emisiones para la televisión mexicana, europea, sudamericana; publicaciones especializadas en cine, cultura, arte y fotografía -como fue el número 27 de la Revista Luna Córnea, del Centro de la Imagen, editado en 2004 y dedicado a la fotografía de la lucha libre-; exposiciones historiográficas como la llamada Lucha Libre, una historia jamás contada en el Museo del Noreste en Monterrey en 2013, o eventos multidisciplinarios como fue en 2003, el Festival de lucha libre, 2003 caídas sin límite de tiempo, conferencias , curadurías, presentaciones y publicaciones en festivales de cine en Holanda, España, Francia, Colombia, Ecuador y México, junto con otras tantas experiencias en la lucha libre, entre las que también cito mis presentaciones como réferi especial: en Inglaterra, España, Suiza, Francia, Bélgica, Filipinas, Colombia, México y EUA, todo ello ha servido, y es hasta el momento una suma de experiencias que considero parte de mi investigacción en el mundo de la lucha libre mexicana y que he podido volcar en estos dos números de la colección de la Revista Artes de México: 119, Relatos sin límite de Tiempo; y 120, Lucha libre: Dos al hilo, gracias a esta casa editorial por la oportunidad que me brindaron para plantear junto con su excelente equipo, todos ellos profesionales de las labores edición, las letras, el diseño gráfico, la investigación, gestión y administración, estos dos números resultan, gracias a la suma de todos nuestros esfuerzos y experiencias conjuntas, un muy completo compendio, mapeo y selección de contenido afin a la lucha libre; una investigación tan interesante y profunda como fresca y divertida, una inmersión a la lucha libre a través  de la producción cultural y en específico a través de la literatura, las artes plásticas, la fotografía, lo pop, lo after pop, la parafernalia, el coleccionismo y la investigación iconográfica en torno a la lucha libre mexicana.

Hoy nos complacemos en presentarles estos dos tomos con los que la lucha libre se suma a otros temas que Artes de México ha explorado y abordado de manera seria y a la vez gozosa en su catálogo (Talavera de Puebla, La Danza del Venado, El Tequila, el Mezcal, Día de Muertos, Circo, Arte Huichol, Máscaras de Carnaval, Cerámica de Teotihuacan, Chocolate, Rótulos Comerciales o El Otro Muralismo, sólo por mencionar algunos temas) siempre apoyados y delegando en los especialistas la guía para el manejo de los contenidos en pos de conseguir los materiales más representativos, útiles para la reflexión sobre ámbitos muy relacionados a nuestra identidad, historia, territorio y expresiones. Cumpliendo, además 28 años de esta labor en este septiembre, desde la circulación del primer número de su nueva era en 1988.

Pero ¿qué es lo que podemos encontrar en el índice de estos gemelos del ensogado editorial Artes de México I y II: 119, Relatos sin límite de Tiempo; y 120, Lucha libre: Dos al hilo? ¡Echemos un vistazo niñas y niños, damas y caballeros! a la cosmogonía del Pancracio que plasmamos en nuestras páginas: en ambos números encontramos sendas editoriales, de la directora de la revista, la promotora de esta lucha, Margarita de Orellana; el número 119 comienza con un ensayo literario del que me siento muy satisfecho y agradezco de manera especial a la cuentista, correctora y editora hoy afincada en Alaska, Gabriela Olmos, por ayudarme a pulir esta pieza de lo que llamo “crónica-ficción” y que se titula En el tren de la Historia, en la que escenifico el lugar de mi relato en un viaje en tren con luchadores profesionales en Europa, a su vez, un relato basado en vivencias reales. Ahí cuento breve pero de manera nutrida la historia del asentamiento de la lucha libre como un espectáculo profesional de la pos-revolución industrial y también de la pos revolución mexicana. El texto lo firmo con el seudónimo del crítico enmascarado, que comencé a utilizar también hace bastantes años en el semanario Box y Lucha y que hoy también propongo como una personificación con la que  me represento en algunas ocasiones de manera especial.

La Leyenda de la Máscara, es el magnífico texto, que resulta toda una cátedra sobre la historia de la máscara de la lucha libre en México, está escrito por el coleccionista más importante en el mundo de la lucha libre mexicana, Christian Cymet López-Suárez, quien es además un cómplice y fuente de información indispensable para todo proyecto de investigación que se considere serio en cualquier ámbito o disciplina sobre la lucha libre, algunas imágenes contenidas en ambos números, sobre todo en el 120 provienen de su colección y fueron fotografiadas en una feliz coincidencia, bajo la coordinación del equipo de Artes de México durante la exposición de algunas de estas piezas que tuvo lugar a finales de 2015 y principios de este 2016 en el Museo del Objeto.

La ya mencionada Amenza Güera la Dra. Janina Möbius participa en la primera caída con el texto Lucha Libre de la vida, un extracto de un capítulo retomado de su libro publicado primero en alemán por Vervuert y después en español por el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, títulado Bajo la Máscara el Pueblo: Lucha Libre, un espectáculo popular mexicano entre la tradición y la modernidad.

De Los Rituales del Caos de Carlos Monsiváis retomamos sus reflexiones en torno al enmascarado de plata con el texto: Santo, ser uno mismo para ser otro. Y para contar en primera persona con el testimonio de quien vive con el dolor, los rituales, la transformación, el sacrificio y las satisfacciones del luchador profesional tenemos Fuera Máscara, de Blue Demon Jr.

México Enmascarado, es un brillante y agudo texto crítico de la Doctora Adela Santana, en que nadie quedamos con cabeza, máscara o cabellera colocada en su lugar. Un texto retomado de la edición catalana Producta 50. La pluma de la Doctora por la Universidad de Columbia, es precisamente uno de los eslabones que une ambos números, pues en el número 120 -un tomo probablemente poco más inclinado a la exploración de la luchadora y a la cultura popular derivada de la lucha- tenemos su segunda colaboración, Lady Maldad, la ruda más ruda un ensayo impresionante  en forma de retrato, que también logra transmitir la voz viva de la luchadora en el ring y por la vida.

En cuanto a la lucha femenil, decíamos, su complejo contexto, sobrevivencia y desarrollo, se suma la colaboración de la periodista y comunicóloga Norma Irene Aguilar Hernández, Las Damas del Cuadrilátero, una exploración a los principales capítulos de la historia de la lucha libre femenil en México. Basado en el indispensable estudio de quien también es tesista de la UNAM con el tema de la lucha libre femenil  (http://132.248.9.195/ptd2009/agosto/0646425/Index.html).

El escritor Rogelio Flores, de quien a partir de esta colaboración ha surgido la leyenda de que se trata de un ex luchador, quiero decir que esto es algo totalmente erróneo pues un luchador jamás se retira… no era, ¡es luchador!…  en fin, El Aparecido nos regala, con rebabas de plástico y del corazón, un entrañable texto acerca de uno de los elementos esenciales, iconos e iconizadores de la lucha libre misma, el muñequito de plástico, o como dicen los luchadores mismos cuando les piden la foto con la clásica pose de muñequito de a cinco pesos, Olimpo de Plástico es sin duda un texto que por su valor para la memoria colectiva se incluye en el número 120 y debe incluirse en todo buen pergamino lanzado al espacio. Quítale la Máscara, es un divertido cuento que me atrevo a recomendar como primerísima lectura si usted es de los que practica y goza la lectura tipo random. La magia misma, el misticismo de la lucha libre está contenido en este cuento del chiapaneco Enrique Orozco González, que bien podría titularse también Guerra Santa.

En Lucha Libre: Dos al Hilo participo con un texto breve, El País de la Lucha que firmo como Orlando el Furioso, mi alter ego en el cuadrilátero como réferi especial. Pero sobre todo en esa segunda entrega se incluye el que es tal vez uno de los máximos lujos de ambas ediciones, la retraducción de una manera más acertada, del esencial escrito sobre el catch, extraído del libro MythologiesLe Monde du catch o El Mundo del Catch del maestro de la semiología aplicada en llaves y contrallaves… ¡el único, el magnífico filósofo galo, Roland Barthes! Un texto que, ya con algunas precisiones en la traducción se hace más digerible, cercano y a la vez otorga mayor fidelidad al manuscrito original, dotado de la minuciosa y a la vez coloquial mirada de Barthes, una lectura que nos recuerda que la lucha libre mexicana también tiene relación, vía históricos vasos comunicantes, con el catch europeo. En fin, son 15 textos en total los contenidos en las reviatas que además están traducidos al inglés para la satisfacción de curiosos sobre este tema, en toda la aldea global.

En cuanto al arte ya lo mencionaba, muchos artistas de la lente, el trazo, la ebanistería, la aplicación del color y la luz, participan en nuestros números casi todos cómplices y colaboradores en este camino de investigación y afición luchística: Demián Flores, Carlos Amorales, Dr. Lakra, Felipe Ehremberg, Alfredo Vilchis, Jean Sebastien Ruyer, Nicola Okin Frioli, Lourdes Grobet, Luis Hampshire, Israel Solórzano, Phillip Böll, Gerardo Montagno, Barry Wolfryd, Andrés Mendoza, César Flores, Miguel Valverde, Sergio Arau, Dr. Alderete, Rodrigo Reyes Marín, Aurore Valade, Black Terry Jr., Jeremías Escudero, Enrico de Luigi, Giovanni Troconi, Pablo López, Claire Isorni, Mauricio Orozco, Marisa Lara, Arturo Guerrero, Carlos A. Sánchez, Irving Herrera, Eduardo Mejorada, Marcia Duhagon, Marisela Casas, Mike Gamble, Sam Levinson, Ben Dasher, Alejandra Guerrero, Paola Sanabria, Bernardo Flores y por supuesto los maestros Arturo Ortega Navarrete, José Guadalupe Posada y Francisco Toledo. Gracias a todos ellos por acceder y colaborar para formar juntos este nuevo resultado.

Por último solo quiero mencionar que me parece que uno de los mayores sentidos que pueden tener este tipo de proyectos editoriales, enfocados a aspectos de nuestra cultura -en general- y de la cultura popular -en lo particular-, es el ofrecer y contener información verídica, esclarecedora y nutrida en datos y fechas, pues la memoria de las sociedades del mundo y en especial en ese ámbito, parece hoy más que nunca necesitar de este tipo de proyectos, que nos acerquen entre nosotros ayudándonos a conocernos más a nosotros mismos, ya que en ocasiones mostramos distancias y categorías abismales entre nosotros, miembros de una sociedad que compartimos y formamos juntos.

Cada uno de los números de Artes de México  tiene la capacidad de sorprendernos y recordarnos parte de lo somos, los dedicados a la lucha libre que les presentamos hoy especialmente nos recuerdan cómo hemos luchado y cómo hemos sobrevivido, contienen información y reflexiones acerca de como la lucha libre incide en  nuestra identidad, sin pretender que todo lo hemos abordado sin quedar nada fuera, como sucederá siempre, sin embargo no hemos dejado de tender referencias a la considerable diversidad cultural que somos, a través de uno de los temas a los que en los últimos años, en diversos sectores, más se le ha ubicado y señalado como nuevo estandarte de la identidad mexicana en el mundo, como un arte de México.

Artes de México sobre la Lucha libre I y II, números 119 y 120, Relatos sin límite de tiempo y Lucha Libre: Dos al Hilo, pueden ser considerados por el curioso o el lector común, el neófito en el tema o el especialista, herramientas útiles en pos de enterarse mejor de que va eso de la lucha libre, y a la vez el lector tendrá a la mano historias de esa lucha por saber quiénes somos, y por ser quienes somos. Hoy se los presentamos en el ring de la Feria Internacional del Libro del Instituto Politécnico Nacional,  adquiéranlo en librerías o por Internet .

Lic. Orlando Jiménez Ruiz

Coordinador de los números 119 y 120 de la Revista Artes de México.





CINE BAJO TIERRA. Visiones, vivencias y convivencias del Festival Ecuador Bajo Tierra 3

7 01 2015

1521610_877151158978039_859775853006461258_nPor The Killer Film, el crítico enmascarado.

El cine es un lenguaje en constante transformación del cual emergen otras experiencias audiovisuales sumándose también a la experiencia histórica de la cinematografía, enriqueciendo y transformando en eterno retorno al lenguaje fílmico y audiovisual, ejemplo de ello son las miles de producciones realizadas con las variantes del video y el cine digital, el video HD, y otros formatos que han contribuido en las últimas décadas al desarrollo y transformación de la producción, distribución, exhibición, apreciación y consumo de la imagen en movimiento. En Ecuador existe un espacio que alberga un festín anual para el cine independiente, el cine-guerrilla, periférico, marginal, subterráneo, underground o más precisamente: bajo tierra, termino acuñado por la organización cultural Ochoymedio luego de plantearse y llevar a cabo una profunda investigación bien lograda para su divulgación en el libro Ecuador Bajo Tierra, videografías en circulación paralela escrito por Miguel Alvear y Christian León, de esta investigación derivó también la realización en 2012 del 1er Festival Ecuador Bajo Tierra, vitrina para el cine bajo tierra dirigido por el propio Alvear y Mariana Andrade, juntos dirigieron las tres primeras ediciones y el Centro Cultural Ocho y Medio (CCOYM) hasta antes de ser convocados por la alcaldía de Quito para laborar la Secretaría de Cultura de la Ciudad.

Echando raíces.

La organización Ochoymedio fue fundada en 2001 y comentábamos se ha convertido en una plataforma, referencia en cuanto a la gestoría y la promoción cultural ecuatoriana; primero logró consolidar su propia casa, el mencionado CCOYM en el barrio de La Floresta con propuestas que inicialmente emergieron desde la cultura cinematográfica y de las artes escénicas pero que se han ido desdoblado hacia otras disciplinas ampliando su oferta a conferencias, presentaciones de libros, festivales, conciertos, danza, cineclub, jams, librería y el delicioso servicio de La Cafetina, cafetería, restauración y más. Para saber más del interesante proceso de investigación en del que emergió el Festival EBT retomamos las palabras de la fundadora, productora, gestora y Secretaria de Cultura de la Ciudad de Quito Mariana Andrade:

“El asombro definió nuestro primer contacto con el cine “bajo tierra” en el año 2009. Para Ochoymedio “descubrir” este universo de películas que habían permanecido invisibilizadas en los circuitos comerciales y culturales fue como abrir una puerta a otra dimensión. Una dimensión que nos demostraba que más allá de nuestra forma de entender, hacer y ver cine, había mucho más, otros lenguajes, otras lecturas de la sociedad, otras formas de concebir, producir y comercializar el cine, que se movían al limite de lo políticamente correcto, bordeando la imperfección y la improvisación como formas de representación. Este era el cine “bajo tierra” que dio lugar a una investigación, plasmada en un libro y la primera edición del festival.

Cuatro años después el Ecuador Bajo Tierra rebasa para nosotros las fronteras de un festival, de una investigación. Significa un posicionamiento a través de este cine marginal, que sacude las certezas de la oficialidad y cuestiona, incomoda y vuelve a cuestionar. Abrimos las puertas a este cine por que creemos firmemente que la valoración y la visibilización de las cinematografías no profesionales o marginales es importante para comprender la cultura audiovisual ecuatoriana. Una cultura que, como comprobamos en esta tercera edición, se extiende y crea nexos con procesos similares en otros países.”

Con este perfil el EBT3 se llevó a cabo del 7 al 25 de mayo de 2014 en las ciudades de Quito, Guayaquil, Manta y Playas. Se ofrecieron títulos tan cautivadores, piezas de auténticas del cine bajo tierra como El Cruel (2012) de Francisco Chamorro Caidedo; Odisea de un Sueño (2013) de Irma Herrera presente en el festival; El Elegido (2012) de Almicar Elías Cabrera, Comuna Engabao (2014) de Libertad Gills o La Venganza de Juan (2012) del ya reconocido internacionalmente Nelson Palacios, uno de los autores más representativos del cine bajo tierra ecuatoriano. Pero Cine Bajo Tierra también emerge en otras situaciones y latitudes, por lo que también conformaron el programa, sobre todo a través del documental títulos como Arajuno Imaginario (Arnaud Alain, Francia, 2013); 90 Millas (Francisco Rodríguez, España, 2004), La Última y Nos Vamos (César García, México, 2007) y Arena Azteca Budokan (Orlando Jiménez, México, 2014) estrenado mundialmente dentro de este festival el día 8 de mayo con una gran verbena amenizada por el grupo Papaya Dada y en la que participaron antes de la proyección, espontánea y muy emotivamente los luchadores de la asociación WAR (Wrestling Alliance Revolution) que nos acompañaron en la proyección. El 15 de mayo en la ciudad de Guayaquil, Jiménez también presentó en el ITAE (Instituto de Artes de Ecuador) el documental Arena Azteca Budokan en compañía de los luchadores de la organización ROW (Revolution of Wrestling).

Video de Bernardo Arias con las incidencias luchísticas antes de la premiere del documental Arena Azteca Budokan:

Joyas del cine bajo tierra.

Tres películas llamaron poderosamente nuestra atención luego de tener pocos pero poderosos referentes de este tipo de cine, sin duda la docu-ficción Más Allá del Mall (Miguel Alvear, 2010) de la que ya hemos escrito (Chicharrón con pelos te invito un taco de la 5ª. Edición del Zinema Zombie Fest) resulta una de las introducciones más completas a esta cinematografía al dar cuenta de autores, títulos y de la forma de distribución a través de una piratería que en cuanto a la producción ecuatoriana se ha visto limitada y hasta cierto punto controlada, por la unión y acciones de muchos de los cine-guerrilleros más avezados y vanguardistas, que han colaborado con las instituciones estatales para lograr una más eficiente regulación de la distribución del cine ecuatoriano, en ediciones de DVD’s originales vendidos además de en locales establecidos, a través de los mismo piratas. Pero volviendo a los tres títulos que más nos atrajeron, ellos son…

Odisea de un sueño.

Como mencionaba, Irma Herrera la directora de Odisea de un Sueño estuvo presente durante el festival, fue un placer conocer a esta nunca tan bien llamada “señora-cineasta”, fui moderador del cine foro o cine debate en la proyección de su película como mencionaba en el CCOYM, ahí la profesora, actriz, guionista, directora, productora de cine, madre, esposa, ama de casa y comerciante tuvo una emotiva interacción con el público presente y es que la originaria del cantón de El Triunfo, provincia de Guayas, es una guerrera cuya mirada es bastante sensible pero al mismo tiempo crítica, la denuncia que su cine posee es aquella que surge desde el seno y punto vivencial de la familia, y por supuesto el tono del filme esta permeado sin chistar por la contundente presencia de una moraleja que comúnmente poseen las piezas más genuinas del cine bajo tierra ecuatoriano, las muchas historias que tienen al drama como uno de los géneros favoritos de los realizadores que bajo tierra, reflejan su cotidianidad, son su propio sujeto fílmico (la mayoría de las veces sus historias surgen de su propio ámbito familiar, de la vivencia personal), así hizo Irma con esta historia que mezcal las vicisitudes personales y de su familia, una mujer lucha para mantener unida a su familia contra la violencia familiar, la discriminación genérica y los problemas económicos. Su hija, (interpretadas madre e hija por las mismas Irma y su hija Johanna Alonzo) tiene el sueño y aferramiento de migrar a EUA clandestinamente, hasta lograrlo no sin sobrevivir casi milagrosamente y después de pasar por las experiencias más duras, la película es un raro tesoro en cuanto a los testimonios de ficción “bajo tierra” sobre las historias de los migrantes sudamericanos -y centroamericanos- que se fijan esta meta. Odisea de un sueño da cuenta las vicisitudes, tragedias, decrepitudes sociales e infamias humanas que tienen que pasar los migrantes en su éxodo hacía el norte del continente, sobre todo en su paso México. Irma es clara en la moraleja o lección de su película, en el cine foro lo reafirma: “no vale la pena arriesgar la vida y alejarse de la familia, confiar en gente sin escrúpulos por desesperación, más vale la familia, luego el marido se va, anda con otras, la mujer también se involucra con otros, se desintegra la familia… Realizar películas siempre fue el sueño de Irma Herrera por lo que con su propio dinero y tratando de tener algunas recuperaciones a través del cobro de entradas en las funciones de inauguración trata de financiar, su cine, propia odisea.

El Cruel.

La moraleja de El Cruel (2012) realizada en delicioso formato video casero, es “el que a hierro mata a hierro muere” aplicándose esta máxima de la sabiduría popular al oficio de sicario. Además de entretenida por su acción El Cruel resulta, por su lenguaje, escenarios naturales del puerto y el cantón de Esmeraldas, por su música y el propio formato de video casero un interesante y genuino testimonio sobre/desde las entrañas, del funcionamiento y dinámicas sociales del sicariato, en este caso hay un énfasis en la discriminación como potencializadora de su existencia, sus singularmente “familiares” formas de contratación y su función “social” y comunitaria. Matatá se vuelve un sicario sin escrúpulos, sus talentos musicales y buenos sentimientos nunca tuvieron una correspondencia y si muchos rechazos, toma dicho oficio y al mismo tiempo “cuida” su barrio y a su gente en Esmeraldas aunque ha tomado como oficio el asesinato remunerado por encargo, una historia de docu ficción ya que su director Francisco Chamorro Caidedo mejor conocido en el barrio como el Whatza o Gello Rap quien nos contó por Facebook:

“Mmm… Haber tengo 39 años. Hice el cruel por que relata parte de mi vida con un poco de ficción. Tuve un poco de apoyo de unos amigos y el resto fue idea mía, soy cantante de salsa-choke, he hecho una película que considero de bajo presupuesto, un cortometraje y actuado en dos películas, además tengo una peluquería… ”

La musicalización de la película es de lo más gozosa y adecuada con canciones Hip- Hop con letras al estilo MC, le sientan perfecto ya que generan cohesionadas a las imágenes caseras, un ritmo, tiempo y dimensión fílmicos permeados de una autenticidad que logra cautivar al espectador. Por momentos la prosa del guión del cruel es muy musical pues parece escrita también para que rimen ciertas frases, El Cruel nos hizo recordar algunas películas de Spike Lee y la música de Eminem… olvídenlo demasiadas personas… el cruel es el cruel…

Fotogramas de El Cruel:

Comuna Engabao.

Varias son las batallas del cine bajo tierra y el documental de Libertad Gills así lo confirma, Comuna Engabao es un retrato de la lucha ante el muy frecuente caso en América Latina de la invasión y el despojo de tierras pero al mismo tiempo, de la unión, la solidaridad y de algo desgraciadamente poco visto: la propiedad colectiva de las tierras y su defensa, el propio audiovisual enuncia: “Este documental es un acto de solidaridad con los comuneros, artesanos y pescadores de Engabao. Existen pocos lugares donde se practique un concepto de propiedad colectiva y comunal”. Testimonio de gran relevancia ante esta problemática extendida y constante, por momentos da la sensación de que Libertad Gills viajó por el tiempo, acudiendo a una cita con espíritus, seres primigenios en comunión con la tierra, con sus frutos, el agua, la arena, la música y el canto… afortunadamente para la memoria colectiva de esta comuna la voz de sus fundadores quedará por siempre en este documental para la formación y discernimiento de sus generaciones presentes y futuras, aquellos cuentan sobre la fundación de la comuna hace 30 años, sobre su pasado de miseria y los porqués de su organización y sobre su lucha ante constantes invasores. “todas esas historias yo las pasé pero como éramos muy fuertes lo supimos sufrir…” dice la longeva comunera Lucía Panchana García.

Esta comuna tiene varias riquezas, la principal es la humana con gente noble, trabajadora y sabia ante la vida, otra es la de sus tierras, su mar, playas y puerto por esto despierta la ambición de avaros y especuladores, si bien primero la comuna enfrentó a Álvaro Noboa al hombre más rico de Ecuador, quien se decía y actuaba como dueño de muchas tierras de la comuna pero que al serle requerido por el gobierno el pago de millones de dólares de impuestos por ellas y no pagarlos, le incautaron las propiedades para su remate a otro postor, en vez de restituirlas a la propiedad comunal. La lucha de Engabao por sus tierra continúa mientras estas leyendo estas líneas, un nuevo invasor ha llegado con el deseo de transformar el sitio en un lugar de descanso para los habitantes de los centros urbanos y cuyo beneficio sea acaparado por un solo dueño. No podemos dejar de mencionar que el trabajo de Gills contiene una magia especial que se denota en el acercamiento que logra con los entrevistados, en su tratamiento de imágenes y en un impecable audio. Los invitamos a sorprenderse con la entrevista que realizó a Gregorio Tomalá, quien volvió a saber lo que era escuchar nítidamente a través de los audífonos de la documentalista, “estos déjamelos decía”, al momento de la entrevista era el comunero más longevo con 95 años, falleció durante la postproducción del material. Escenas de impacto son las de un comunero a través del perifoneo en su auto, que va invitando a la comuna a la legítima defensa de su propiedad, mostrando además un aspecto de la comunicación en las comunidades: “Aló, aló, aló… compañeros del pueblo de Engabao les damos a conocer que los militares quieren arrebatar más de 10,000 mil hectáreas, a parte Novoa también y el hermano del señor Presidente allá en el puerto de Engabao ¡vamos a luchar de una vez por todas señor!, que el pueblo se levante, se alce, no vamos a permitir que nos quiten la tierra, por eso estamos informándolos con estos volantes, ¡acércate para que tengas conocimiento, vamos a defenderla a capa y espada… te invitamos a que participes a no dejarte arrebatar las tierras ancestrales¡ ¡que por derecho te corresponde a ti y a tus hijos! ¡vamos, vamos, en pie de lucha no nos vamos a dejar arrebatar las tierras! … pero vamos a defender las tierras de Engabao que le pertenecen al pueblo de Engabao, no les pertenecen ni a los militares ni a Álvaro Noboa…” Finalmente, como buen cine bajo tierra también este documental cuenta con su moraleja: “historia es historia” citando de nuevo a Lucía Panchana García. Le invitamos a seguir la huella del trabajo de Libertad Gills, una realizadora no del futuro sino del joven presente de Ecuador y el cine latinoamericano.

Fotogramas de Comuna Engabao:

Gángsta paradise.

Un placer incluido en el EBT3 fue el de la convivencia con los invitados especiales y compartir junto con ellos experiencias, convicciones y la visión de su trabajo o selecciones especiales de sus curadurías, fue el caso del maestro del suspenso colombiano Jairo Pinilla, del también cafetalero Rodrigo Duarte, uno de los directores del Zinema Zombie Fest de Bogotá y del comandante Fernando Cedeño comandante de las fuerzas del cine guerrilla ecuatoriano, muy activo e inquieto no solo por la realización de su propia obra sino por su compromiso con el derecho de autor y la distribución justa del cine guerrilla/bajo tierra, su acción ha sido sin duda transformadora al involucrarse en un movimiento constante que busca la cohesión entre los realizadotes independientes, su constante capacitación, la distribución justa y el trabajo con las instituciones que defienden el derecho autoral y la producción cinematográfica. Cedeño llamado “Quentin Tarantino ecuatoriano” originario del Cantón de Chone, provincia de Guanabí, ha realizado varios cortometrajes, documentales y los títulos Sicarios Manabitas (2004, probablemente la películas más vista del Ecuador), El Ángel de los Sicarios (2013); junto con Nixon Chalacamá escribió y dirigió los filmes Busca del Tesoro Perdido (1994) Avaricia (2000) y junto con Carlos Quinto Cedeño escribió y dirigió Barahúnda en la Montaña ( 2003).

El Zinema Zombie Fest presentó una programa especial, además de ser el Festival invitado y en cuya colaboración se logró llevar a Ecuador bastantes estrenos internacionales, como fue el caso de la película de apertura del festival Bushido Man (Takanori Tsujimoto, Japón, 2013) y una antología con los mejores largos y cortos de 5ª edición. Del viejo lobo de mar Jairo Pinilla el público pudo disfrutar de un par de charlas (una en Quito y otra en Guayaquil) además de la proyección de una antología de sus filmes Funeral Siniestro (1977), 27 Horas con la Muerte (1982),Triángulo de Oro (1983) y los cortometrajes Kondor el Mago (1975), Robo Macabro (1983), Un Pacto con el Diablo (2007) y Minuto Fatal (año no precisado). Por mi parte ofrecí la charla El Cinelátero, la lucha libre en el cine mexicano en el CCOYM en Quito y en la Universidad Católica en Guayaquil. Ambos colombianos y un servidor fuimos distinguidos con La Pinchagua Voladora, premio del EBT para los cineastas-cinéfilos anfibios. Esperando que el cine bajo tierra siga teniendo un espacio de plena expresión y creciente participación y convocatoria quedaremos al pendiente de la cuarta edición del EBT, y de las actividades de OchoyMedio invitando también a los cineastas independientes a seguirle la huella y no dejar de participar en este 2015 y posteriores ediciones.

Más  de Ochoymedio y del Festival ecuador Bajo Tierra en: http://www.ochoymedio.net/